- Cierra primer tercio de su mandato
- Régimen neoliberal, rotundo fracaso
Carlos Fernández-Vega
La presidenta Sheinbaum cierra su primer tercio de gobierno y para ella el balance parece positivo: llega con alrededor de 73 por ciento de aceptación ciudadana, la economía reporta estabilidad y avance –aunque no a la velocidad deseada–, la moneda nacional se ha fortalecido, la inflación permanece en un nivel reducido y controlado, los principales indicadores sociales son positivos y la tasa de desocupación es de apenas 2.7 por ciento; todo ello a pesar de la constante presión del vecino del norte y las constantes barbaridades del delirante Donald Trump.
Y en su segundo Informe de gobierno, una vez más pintó su raya: “durante muchos años, mientras millones de mexicanas y mexicanos trabajaban todos los días para salir adelante, el gobierno (el prianato, pues) se fue alejando de la gente, de sus necesidades y de su realidad; utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos, y se gobernaba para unos pocos; eso terminó con la llegada de la Cuarta Transformación, y lo digo claro: debe continuar de esa manera; hoy existe una relación distinta entre el gobierno y el pueblo; somos un gobierno que está presente en cada rincón del territorio, que recorre el país, que escucha, atiende y rinde cuentas”, siempre con “la obligación de los servidores públicos de comportarnos con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad”.
Mencionó el buen uso y destino de los dineros nacionales: “en estos 23 meses hemos cuidado cada peso; no hemos comprado autos de lujo ni destinado recursos públicos a gastos innecesarios; los salarios de los servidores públicos del más alto nivel no han subido; hemos reducido el gasto corriente en 200 mil millones de pesos comparado con 2024, sin afectar las áreas sustantivas, ahorros que nos han permitido mejorar las condiciones de quienes menos ganan en el servicio público; los recursos públicos se convierten en Programas para el Bienestar, escuelas, hospitales, vivienda, carreteras, obras de agua, trenes y seguridad; los Programas del Bienestar son una expresión de la convicción de que nadie construye una nación solo y de que tenemos la obligación de apoyar a quienes durante mucho tiempo fueron olvidados”.
Subrayó que la 4-T “separó el poder económico del poder político y se gobierna con honestidad; recuperar la rectoría del Estado no significa abandonar la disciplina fiscal ni asumir que el desarrollo depende exclusivamente de un mayor gasto público, sino contar con finanzas públicas sólidas que amplíen la capacidad de inversión sin comprometer la estabilidad macroeconómica y que, al mismo tiempo, garanticen derechos, impulsen el desarrollo, distribuyan la riqueza y fortalezcan la soberanía energética; durante décadas predominó un modelo (el neoliberal) que redujo la participación del Estado y trasladó decisiones estratégicas al sector privado mediante privatizaciones y concesiones; todos sabemos que fracasó en proveer bienestar”.
Se refirió al “bebé” de 80 años que despacha en la Casa Blanca: “en estos casi dos años hemos enfrentado difíciles circunstancias internacionales, marcadas por un cambio en la política arancelaria del gobierno de Estados Unidos, así como la guerra en (contra) Irán que elevó los precios internacionales del petróleo y han generado difíciles circunstancias para nuestro país y para todo el mundo; aún en estas difíciles condiciones, la economía mexicana permanece estable y avanzando”.
En política exterior, “hemos mantenido los principios constitucionales, no sólo porque es nuestra obligación, sino por convicción propia: autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, igualdad jurídica de los estados, cooperación internacional para el desarrollo, respeto, protección y promoción de los derechos humanos y lucha por la paz y la seguridad internacionales. En este contexto, subrayo la relación con el gobierno de Estados Unidos, que ha tenido sus dificultades, pero que hemos tomado la decisión de siempre buscar el entendimiento. Uno de los aspectos más dolorosos ha sido el trato que han recibido las y los mexicanos a través de detenciones y la dolorosa muerte de 17 connacionales en centros de arresto y operativos; cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones, pero no significa sometimiento; México no se somete ni detiene; es libre, soberano y avanza con dignidad y la fuerza de su pueblo”.
Las rebanadas del pastel
Como nada tiene que proponer, el PRI compra megáfonos para gritar como merolico.
X: @cafevega







