- Entra en acción la FGR
- Felipe Calderón frente al espejo
Carlos Fernández-Vega
Víctima de su propia incapacidad, balbuceos y contradicciones, a Maru Campos se le acabó el tiempo de las entrevistas a modo, de derrochar dinero público para “cuidar su imagen” en vergonzosa gira mediática con “comunicadores” amigos y de soltar cuanta tontería se le ocurra. Con el citatorio de la Fiscalía General de la República (FGR), recibido antier para que comparezca y declare ante esa autoridad el miércoles próximo, la supuesta gobernadora está obligada a proceder como no lo ha hecho hasta ahora; es decir, con la verdad.
La gringa de Chihuahua (y su ejército de “asesores”, quienes por lo visto cobran mucho y no dan una, aunque de una u otra forma es entendible, dado que su clienta con toda facilidad se autoincrimina) creyó que con tal gira y suficiente “ ungüento comunicacional” bastaba para enterrar el capítulo, pero, como siempre, calculó mal; es decir, lo hizo como las sumas y restas que suele hacer (por ejemplo, 100 menos dos igual a ocho). También concluyó la etapa de las marchas morenas y la recolección de firmas, de intentar dar un trato político a un asunto netamente judicial, y de dar largas y más largas a la acción legal en contra del Ejecutivo estatal de Chihuahua, algo que por lo demás debió ser la línea de acción desde que se destaparon los enjuagues de Maru Campos con las agencias estadunidenses, como la Agencia Central de Inteligencia y la DEA, al quedar claro que violó la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.
Pero no sólo la gringa (que mantiene el fuero) fue requerida por la FGR, sino el gobernador con licencia (sin fuero). La Jornada (Gustavo Castillo) lo reseñó así: “la Fiscalía General de la República citó a ‘rendir entrevista’ a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia del estado de Sinaloa, por lo que hace a las acusaciones del gobierno de Estados Unidos de recibir sobornos del cártel de Sinaloa, y a María Eugenia Campos, gobernadora de Chihuahua, a comparecer en calidad de testigo en el expediente que se inició por delitos contra la seguridad nacional por la participación de dos elementos de la CIA de Estados Unidos en un operativo antinarcóticos”.
Algo más: “luego de que la FGR informó de las notificaciones para comparecer ante el agente del Ministerio Público, la Secretaría de Gobernación aclaró que los citatorios a autoridades de Chihuahua y Sinaloa son ‘un asunto de procedimiento en las investigaciones para que acudan como testigos’ y precisó que las ‘actuaciones se desarrollan con fundamento en la ley y no tienen interés político’. La fiscalía puntualizó que estas citaciones son para que acudan a la sede del Ministerio Público de la Federación, con la finalidad de avanzar con seriedad y exhaustividad en ambos casos”.
Al conocerse el citatorio a Maru Campos, los jilgueros de siempre intentaron armar escándalo y se desgañitaron: “¿por qué a la gobernadora sí y a Rubén Rocha no”?, a sabiendas de que el primer requerido por la FGR fue el gobernador con licencia y más tarde la gringa de Chihuahua (también ha sido “convocado” el ex fiscal general de Justicia de Chihuahua César Jáuregui Moreno, quien adelantó su renuncia para, se supone, “proteger” a la mandataria estatal, aunque en realidad se apuró a cruzar la frontera norte). Con violines de fondo, al borde la lágrima y rodeada de su pandilla (en primera línea Roberto Gil Zuarth, secretario de Felipe Calderón cuando éste ocupaba Los Pinos), la “mártir” Maru Campos recibió un citatorio “por el asunto del narcolaboratorio (no: en realidad, por la presencia y operación de cuatro agentes de la CIA); no lo habían hecho, pero después de las entrevistas de estos días ya se decidieron; sí, la persecución política en mi contra continúa, y como siempre seguiré dando la cara y dando la lucha por tu familia, por nuestro país, por Chihuahua y por la libertad, hasta donde tope; voy a tener que estar en la FGR compareciendo, aunque tenga fuero constitucional; a Rubén Rocha no se le ha pedido comparecer…” (en los hechos, el sinaloense fue citado antes que ella por la misma autoridad).
Las rebanadas del pastel
Y como el show debe seguir, Felipe Calderón decidió sentarse frente al espejo y auto-incriminarse: “cobardes e hipócritas; esconden y protegen a los criminales de su partido y persiguen judicialmente a quienes sí combaten el crimen; las instituciones al servicio de la delincuencia, no de los ciudadanos. ¿Qué más prueba quieren que eso?” No queda duda: extraña a Genaro García Luna… De pilón, el siempre creativo presidente nacional panista, Jorge Romero, convoca a la ciudadanía a “expresar su indignación” y “alzar la voz en defensa de Maru Campos”. No, pos sí.
Twitter: @cafevega





