• Sigue de fiesta en Mar-a-Lago
  • Mañana, voto latino será crucial

Carlos Fernández-Vega

Mientras Donald Trump sigue de fiesta en Mar-a-Lago, se avecina su aparatosa derrota en la elección intermedia de mañana martes, y para los votantes estadunidenses sólo hay dos opciones: sufragar por candidatos muy malos (demócratas) o pésimos (republicanos), aunque en el fondo la diferencia entre unos y otros no es significativa, dado el historial sobre el proceder de la casta política gringa, tanto en lo interno como en lo externo.

Más que cantada está la derrota del magnate naranja –que registra una caída histórica en el índice de aprobación, dado el total incumplimiento de sus promesas de campaña–, pero la incógnita (aunque no tanto) es cómo reaccionará Trump y su pandilla con una mayoría demócrata en el Congreso y qué tanto ella acotará las delirantes decisiones del inquilino de la Casa Blanca. Nada raro sería (de hecho lleva días “denunciado” un eventual fraude electoral en su contra y la de sus bandidos) que repitiera –con mayor o menor intensidad– los sucesos de enero de 2021, cuando las hordas naranjas asaltaron el Capitolio.

Trump ha dejado entrever que vetaría toda iniciativa si pierde la mayoría en el Congreso, lo que implicaría paralizar las decisiones político-administrativas por el resto de su mandato constitucional (le restan poco más de dos años), a menos, claro está, que antes de que eso sucediera el Legislativo procediera al juicio político y, en consecuencia, a su destitución, lo que sería un respiro para la angustiada comunidad de naciones. Sin embargo, ¿qué tanto se modificarían las políticas interna y externa de Estados Unidos con un triunfo demócrata? La historia documenta que no mucho, por no decir nada.

Los ojos del mundo están puestos en la elección intermedia de mañana. Sin olvidar que es un déspota y por el arco del triunfo se pasa las leyes estadunidenses y arrasa con el derecho internacional, con la anunciada derrota de Trump su inmediata reacción parece garantizar una acción bélica reforzada contra Irán –siguiendo las órdenes de su titiritero Benjamin Netanyahu, otro que está por caer y debe terminar encarcelado–, y, a la par, el debilitamiento extremo, por no decir caída, de sus marionetas latinoamericanas (léase los “gobiernos” por él impuestos en la región; con Brasil y México no pudo, ni podrá), porque sin su “ayuda” caerán como fichas de dominó.

En vía de mientras, el Pew Research Center documenta en su más reciente encuesta que en vísperas de la elección de mitad de mandato, “los candidatos demócratas al Congreso cuentan con una ventaja considerable entre los votantes latinos registrados, y si bien no todos sufragarán, están más involucrados en las elecciones de este año que hace cuatro”.

De los resultados de dicha encuesta sobresale que 77 por ciento de los votantes latinos registrados que apoyan a un candidato demócrata para su distrito en la Cámara de Representantes afirman que realmente importa quién obtenga el control del Congreso, un aumento con respecto a 58 por ciento de 2022; 53 por ciento afirman estar “sumamente motivado” para votar, frente a 41 por ciento de hace cuatro años. 45 por ciento dicen “haber reflexionado mucho” sobre las próximas elecciones, el doble respecto de 2022; los votantes latinos que apoyan a los candidatos republicanos muestran niveles de participación más bajos ahora en comparación con quienes prefieren a los candidatos demócratas.

El Pew también revela que “dos años después del inicio del segundo mandato de Trump, la popularidad del presidente entre los votantes latinos se ha deteriorado. Su índice de aprobación actual entre ellos ha disminuido de 38 a 24 por ciento desde febrero de 2025. Además, la mayoría de ellos afirma que las políticas de la administración Trump perjudican más a los hispanos; 70 por ciento afirman que han sido perjudiciales, mientras sólo 12 por ciento opinan que han sido benéficas”.

La economía, revela el Pew, es el tema principal para los votantes latinos, quienes se muestran cada vez más pesimistas y están muy preocupados por el precio de la gasolina y el desempleo. “86 por ciento aseveran que este punto es muy importante para su decisión en las elecciones” de mañana. Y 67 por ciento rechazan la política migratoria de Trump, con el asqueroso ICE de ariete.

Las rebanadas del pastel

La locura israelí-estadunidense de agredir a Irán ha incrementado sustancialmente el precio del petróleo y sus derivados. Para el caso mexicano, el precio del barril de exportación se ha incrementado 68 por ciento, y contando… Fuerte abrazo de despedida para el querido tío Julio, último de la familia asturiana original. Buen viaje.

Twitter: @cafevega

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