Jim Cason y David Brooks, corresponsales

Washington y Nueva York. En su mensaje a la nación del jueves, el presidente Donald Trump afirmó en esencia que todas sus derrotas electorales son resultado de un sistema electoral intervenido y repleto de fraude aunque no explicó cómo es que sus triunfos no son igualmente sospechosos bajo ese mismo sistema.

El discurso sobre corrupción electoral la noche del jueves desde la Casa Blanca, no fue trasmitido en vivo por dos de las cuatro cadenas nacionales de televisión -algo inusual- y fue generalmente criticado por comentaristas y hasta el canal conservador Fox News advirtió a los televidentes, justo antes de trasmitir el mensaje presidente: “no estamos en una posición para evaluar la veracidad de las declaraciones y afirmaciones del presidente en este momento”.

El fracaso del discurso fue la indicación más reciente de la capacidad disminuida de este presidente para persuadir al público general de este país en un momento donde las encuestas sugieren que los votantes están más preocupados por el incremento de precios, la inseguridad económica y el impacto negativo de la guerra contra Irán que con el sistema electoral. Vale recordar que el nivel de aprobación de la gestión de Trump está en un 37 por ciento, según encuestas recientes.

Sin embargo, el equipo del presidente continuó promoviendo el mensaje este viernes. Un asesor presidencial reiteró que inmigrantes indocumentados están en el padrón electoral en por lo menos cuatro estados y que el gobierno está contemplando exigir modificaciones en las máquinas electrónicas usadas en algunos estados para votar. Varios comentaristas advirtieron que todo esto es sólo el arranque de un esfuerzo más amplio, cuyo objetivo inmediato es minar las elecciones intermedias programadas para noviembre en las que se pronostica que el partido del presidente perderá el control de por lo menos una de las dos cámaras legislativas.

Trump reveló, con gran tono dramático y como la afirmación más grave de su mensaje, que las agencias de inteligencia habían descubierto que China obtuvo los datos electorales de 220 millones de votantes incluyendo información sobre sus direcciones y hasta por quién votaron, insinuando que con ello ese gobierno “comunista” estaba interviniendo en el proceso electoral. Pero expertos de inmediato señalaron que esos datos son públicos y accesibles gratis o por diferentes precios establecidos por cada estado, y que la información que se incluye en cada padrón estatal no puede ser usada de alguna manera para alterar una elección.

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Reporteros y analistas que empezaron a revisar los documentos de inteligencia divulgados por el presidente en el portal de la Casa Blanca, encontraron que muy poco era nuevo y hasta evidencia contradiciendo lo que el presidente había declarado. Los documentos de inteligencia reportan, por ejemplo, que China obtuvo datos del padrón en bancos de datos disponibles al público en general, y que analistas de inteligencia pensaban que Rusia estaba interviniendo en las elecciones de 2020 para frenar un triunfo de Joe Biden, o sea, a favor de Trump, y, por otro lado, que las agencias de inteligencia habían concluido que ningún poder extranjero había alterado exitosamente los resultados de elecciones anteriores.

Hasta más sorprendente fue que un integrante del equipo de trabajo sobre elecciones de la Casa Blanca, quienes prepararon toda esta documentación, se le ocurrió comentar en entrevista con MSNOW justo después del discurso de Trump, que “la comunidad de inteligencia tiene cero pruebas de que… un poder extranjero volteó el resultado en 2020, 2022 o 2024”.

También fue notable que los medios estadunidenses son mucho más cautelosos en como trasmiten y reportan las declaraciones presidenciales, una y otra vez advirtiendo de falsedades anteriores. Las cadenas nacionales ABC y NBC rehusaron trasmitir el discurso, lo cual provocó la ira del mandatario que acusó en su discurso que probablemente estaban intentando encubrir, como favor a la “izquierda radical”, la información sobre la corrupción electoral que estaba ofreciendo y amenazó con buscar la manera de anular sus licencias. CNN también rehusó trasmitir el discurso en vivo y CBS -cuyos nuevos dueños son aliados del presidente- advirtió a sus televidentes que mucho de lo que el mandatario había dicho en el pasado sobre el tema electoral “había sido falso”.

“Trump no ofreció ninguna prueba de fraude electoral, no comprobó que había gente que emitió boletas en Estados Unidos que no debería de haberlo hecho ni reveló qué resultados electorales habían sido alterados por interferencia”, resumió el conservador Wall Street Journal al reportar sobre el discurso.

Pero aunque todo indica que su denuncia sobre la corrupción y la falta de integridad del proceso electoral no convenció a muchos más allá de a sus bases más leales, algunos consideran que sólo fue un primer paso. “Pienso que el discurso de esta noche tiene la intención” de justificar “declarar una emergencia en o cerca de las elecciones”, advirtió Ty Cobb, ex funcionario de la Casa Blanca de Trump en su primer periodo, en entrevista con PBS.

Señaló que el gobierno está rehusado descartar la posibilidad de que agentes de inmigración o guardia nacional pudieran estar desplegados en casillas durante la elección -algo que tendría el propósito de intimidar a votantes o disuadir la participación.

“También escuché a un presidente claramente señalando su intención de atacar estas elecciones y minar los derechos electorales”, comentó el senador demócrata por Georgia Jon Osoff en entrevista con MS NOW al concluir el discurso el jueves. A pesar de que el discurso, como también esfuerzos de Trump para modificar leyes electorales o para subvertir elecciones, hasta la fecha, han fracasado, el esfuerzo continuó este viernes.

“Hemos identificado a 250 mil no ciudadanos registrados en el padrón en sólo cuatro estados”, acusó el secretario de Seguridad Interna Markwayne Mullin. “Si eres ilegal e intentases votar, o trataste de votar ilegalmente por otra persona, te encontraremos y te acusaremos”.

El Migration Policy Institute es sólo uno de varios centros de investigación no partidista que han reiterado que “no existe evidencia de que inmigrantes no autorizados, los que tienen residencia permanente o inmigrantes con visas temporales están votando en números significativos”. Más aún, múltiples investigaciones han detectado sólo una fracción microscópica del voto proveniente de votantes con identidades falsas.

Pero mientras se disputan las múltiples afirmaciones del presidente sobre este tema, “la idea de que Trump podría optar por tomar acción si la elección no procede como él quiere no es impensable”, reportó el New York Times, recordando que en una entrevista en enero con el rotativo, el presidente comentó que lamentaba no haber ordenado que la Guardia Nacional se apoderara las urnas en los estados claves que perdió en 2020.

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