Humo “contra las drogas”

“Combate” sin resultados

Carlos Fernández-Vega

Ante la nueva oleada intervencionista del enloquecido Donald Trump, el gobierno mexicano debe rechazar tajantemente su “ultimátum” y no sólo por razones de soberanía, sino porque el agente naranja pretende que todo se haga como él “ordena”, es decir: en el plano foráneo, que terceras naciones hagan la chamba que corresponde a la autoridad gringa, mientras en el plano interno el inquilino de la Casa Blanca alegremente se dedica a indultar a narcotraficantes.

Entonces, ¿cómo “combate” Trump el narcotráfico, a sabiendas de que “ordena” que se haga lo mismo? De dientes para fuera, porque el abasto de drogas en el mercado gringo se mantiene a tope para que los millones de adictos estadunidenses no tengan el menor problema para fumar, inyectar, inhalar, o lo que ellos prefieran, cualquier tipo de narcótico, a la venta en prácticamente todas las esquinas de sus ciudades.

No sólo eso. El pasado sábado, en México SA se recordó lo siguiente: “El ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico, salió de prisión (2 de diciembre de 2025) tras recibir el indulto del presidente Trump; el indulto y la liberación de Hernández ocurren en medio del despliegue estadunidense en el mar Caribe y el océano Pacífico, una operación que Washington asegura tiene como objetivo frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos; según la justicia estadunidense, Hernández (mandatario de 2014 a 2022) facilitó el ingreso al país de cientos de toneladas de drogas y convirtió a su país en un narcoestado, pero Trump considera que fue víctima de un ‘montaje’ de su antecesor, Joe Biden, y fue ‘tratado de forma muy dura e injusta’; en marzo de 2024, un jurado de Nueva York lo declaró culpable de haber facilitado el ingreso a Estados Unidos de unas 400 toneladas de cocaína a través de Honduras”, en complicidad con el cártel de Sinaloa ( La Jornada, Afp).

Se trata de mucho tonelaje como para ser un “montaje”. Lo cierto es que todo ese polvo blanco ingresó a Estados Unidos sin problema alguno, se distribuyó en las calles de aquel país y terminó, literalmente, en las narices de los consumidores gringos. Todo, desde luego, en nombre del muy institucional “combate al narcotráfico”.

La anterior es muestra fehaciente de la efectividad de la “guerra contra las drogas” que Trump dice encabezar (es decir, el mismo cuento que Richard Nixon originalmente narró a principios de la década de 1970), que por sus pistolas pretende involucrar a todas las naciones. Y en los cerca de 55 años transcurridos, el único “logro” ha sido el incremento exponencial de oferta y consumidores. Entonces, ¿en serio la Casa Blanca lleva a cabo un “decidido combate” en este terreno? Puro verso, que le sirve de pretexto para meter las garras en terceras naciones. Por cierto, este fulano califica al narcotráfico de “terrorismo”, pero resulta que, sin mayor trámite, él indultó a uno de ellos. Entonces, por asociación, Trump sería uno de los grandes promotores del terrorismo (y no sólo en este nicho).

Con verso y una fotografía de Juan Orlando Hernández en el corazón, Trump se aventó al ruedo: “El ingreso de drogas a nuestro país por mar, océano y agua ya está muy bajo; hemos iniciado la fase terrestre, la cual es mucho más fácil; escucharán algunas quejas de algunas gentes, como los representantes de México y otros lugares; si no van hacer la tarea, nosotros haremos la tarea; no permitimos a los cárteles que han envenenado a millones de estadunidenses operar libremente” (La Jornada, Jim Cason y David Brooks, corresponsales).

Si Trump “desea” que otros países se sumen a su línea de acción, entonces los gobiernos de México y Colombia –primeros en su lista– deberán indultar a todos los narcos presos, abrir las cárceles de par en par y liberar a todos por ser “víctimas de un montaje” y “tratados de forma muy dura e injusta” (el esperpéntico agente naranja dixit).

Y mientras el enloquecido inquilino de la Casa Blanca tira verso y vende humo por doquier, el gabinete de seguridad mexicano aporta información: hasta marzo de 2026, la administración Sheinbaum se ha incautado de 346 toneladas de droga en el país (fentanilo, cocaína, metanfetaminas y más); ha detectado y desmantelado alrededor de 2 mil 500 laboratorios clandestinos productores de enervantes; ha detenido a 46 mil delincuentes de alto impacto y ha decomisado cerca de 23 mil armas en posesión de delincuentes.

Las rebanadas del pastel

La apestosa ultraderecha gachupina está instalada en el siglo XV y su negacionismo la hace feliz… Va un fuerte abrazo para mi Chícharo adorado por otra velita en su pastel.

X: @cafevega

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