Luis Ricardo Guerrero Romero

Apenas iban a ser las tres diurna, cuando nos dimos cuenta de que algo extraño estaba sucediendo entre nosotros, era quizás producto del clima al cual no nos adaptábamos en aquellas noches intensas de calor que propiciaban un sudor atractivo a la vista del otro e incitaban a seguir sintiendo una especie de placer carnal. No, ella no lo iba a decir esta vez, ya su boca reseca y cansada de gritar había dicho lo suficiente, y lo único que me podía decir lo expresaría su cuerpo cansado, empapado de fatiga; no, verdaderamente no, aunque me hubiera agradado oírla exclamar entre la madrugada y el sudor mientras encajaba su últimas fuerzas sobre mi pecho tatuado, sabía que no pasaría como ayer ocurrió. Nos dimos cuenta de que algo entre ella y yo estaba resultando aunque al final sólo yo logré hacer realidad nuestro lema afianzado al fetiche preferido, no sé, tal vez hubiera sido más fácil actuar como el resto de las parejas y de tal modo prolongar ambas vidas y no sólo obedecer el principio rector de nuestro lema.

Aunque por ahora no sabemos qué decía aquel lema sobre el pecho del individuo de la historia, intentaremos comprender cuáles sentidos engloba un lema, y desde luego como es costumbre divagaremos en relación de este sustantivo masculino. Empecemos por recordar todos aquellos lemas que alguna vez fueron parte de un equipo de trabajo, asociación o también los lemas personales, aunque en este recordar no debemos confundir los lemas con las frases, los slogan, pensamientos u otro tipo de expresión, ya que los anteriores conceptos distan de ser un lema, lo que habremos de resaltar aquí es que, los lemas son sin duda la exposición de un principio que rige la actividad proactiva de un individuo o bien un grupo, mientras que el resto de conceptos mencionados renglones arriba, carecen de ese sentido. Y bien resulte tal explicación de la palabra lema, la cual se generó a partir de la antigua lengua helénica: λημα (lemma): resolución y voluntad, asimismo adopta el sentido de ánimo y audacia; aunque visualmente dicha palabra parece haber tenido una traslación sencilla del griego al español, no lo fue así, ya que como hemos indicado varias ocasiones, el latín tuvo mucho que ver con el traslado de los conceptos helénicos al español, de tal suerte goza este triunfante sustantivo, puesto que es desde el latín lemna: argumento y título, de donde se entienden generalmente la ideas que despiertan la palabra lema, la cual generó el sustantivo latino: lemniscus, y bien que el lemniscus, era una fajilla con la cual eran honrados los vencedores de batalla, entonces de tal modo este accesorio era de honor, fungía como símbolo para resaltar la actitud emprendedora de quien lo portaba, era en sencillas palabras, símbolo de que cumplió con su lema. No obstante, en otras áreas actuales por ejemplo en la medicina, encontramos esta palabra de lema con variantes en: lemnisco, que es la cinta de fibras sensoriales localizada en la protuberancia y el bulbo raquídeo del tronco de nuestro encéfalo. Estas fibras o cintos llegan hasta los pedúnculos cerebelosos. De estos órganos seguramente su lema será: “Funcionemos al cerebro”. Pero no sólo el lema helénico dejó tela para la medicina, ya que en las matemáticas también encontramos herencia de dicho sustantivo en el concepto geométrico lema: aquella proposición o teorema inicial que funciona como base a la demostración de un teorema. Esta idea no puede escapar de la lógica material de donde evidentemente toma sus principios teóricos la geometría. Lema, generó palabras como dilema, cuyo significado parece ser el adquirido para crear los lemas políticos de nuestros gobernantes y demás sistemas lucrativos –entiéndase iglesias–, es decir que este tipo de organizaciones plutocráticas, en lugar de crear un lema que los proyecte, generan un dilema que nos pervierte.

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