Ángeles Cruz Martínez, enviada

Washington. Después de cinco años del estudio clínico sobre la eficacia de la vacuna contra el dengue, se confirma que da una protección de 70 por ciento, principalmente para evitar los casos graves de la enfermedad y las hospitalizaciones, pero también se encontró en las personas que no habían estado previamente expuestas a los virus de dengue, que recibir el biológico incrementa el riesgo de desarrollar cuadros graves de la infección.

César Mascareñas, director médico global del laboratorio farmacéutico Sanofi, desarrollador de la vacuna, explicó que este efecto “negativo” se ha visto en pocos casos.

Mientras que por cada mil individuos que en algún momento de la vida habían enfermado de dengue y recibieron la vacuna, se registraron 15 casos menos de hospitalizaciones y cinco menos de enfermedad grave, entre quienes nunca habían estado expuestos a los virus de dengue, se reportaron cinco casos más de internamientos y dos de infección severa.

Desde hace un año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre este riesgo y emitió una serie de recomendaciones, entre ellas, que la vacuna se aplique solamente en las zonas endémicas y no de manera generalizada en las poblaciones.

Durante el seminario sobre salud, organizado por la Universidad de Georgetown y Sanofi, Carlos Castillo Salgado, profesor de Epidemiología de la Universidad Johns Hopkins, advirtió sobre la importancia de que los países cuenten con sistemas de vigilancia sanitaria eficaces, a fin de identificar los problemas desde sus etapas iniciales, como pueden ser los brotes de dengue.

Hace unos días se generó en Filipinas una controversia por la decisión del gobierno de suspender la aplicación de la vacuna, con el argumento de que niños inmunizados presentaron complicaciones graves por esa infección viral. La OMS ya interviene en el tema y en los próximos días emitirá alguna recomendación.

En entrevista, Mascareñas comentó que en colaboración con la Universidad de Pittsburgh, recientemente se desarrolló una prueba clínica que permite identificar a quienes han tenido o no dengue, por lo que se aplicará a los niños mexicanos que durante los últimos cinco años han participado en la investigación clínica.

Entre ellos están alrededor de 3 mil 300 individuos de Tamaulipas y Morelos, quienes tenían entre 9 y 16 años al momento de iniciar el estudio, los cuales se han mantenido en seguimiento.

Además, desde finales de 2015, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) autorizó el registro sanitario de la vacuna, por lo que está disponible en México en el sector privado. Todavía está pendiente la determinación de la Secretaría de Salud sobre la incorporación del biológico al esquema de vacunación o las poblaciones que podrían recibirla.

El ejecutivo de Sanofi recordó que el estudio fase 3 concluirá en marzo de 2018, pero se mantendrá la vigilancia sobre los que ahora ya son adolescentes y adultos jóvenes.

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