Eréndira Palma

Ciudad de México.- El colombiano Jesús Díaz Palacios se convirtió hace 31 años en uno de los hombres más odiados por los mexicanos, luego de anular un gol de Javier Cruz el Abuelo en el duelo entre México y Alemania en los cuartos de final de México 1986.

“Con la consciencia por haber trabajado de manera honesta”, Cruz regresó hace una semana al territorio tricolor para dirigir el partido Revancha de leyendas, un encuentro que significó un momento de alegría para el ex silbante, quien hoy enfrenta un estrés post traumático debido al asesinato que presenció en 1989 de su amigo y árbitro Álvaro Ortega.

“El trabajo que hice en México 1986 me abrió muchas puertas en el futbol, pero tuve que retirarme muy joven porque mataron a mi amigo Álvaro enfrente de mí. Me retiré porque estaba inconforme con las autoridades colombianas”, relata nervioso.

Recuerda que la muerte de Ortega fue por órdenes del narcotráfico colombiano, el cual era tan fuerte en la década de 1980 que había llegado hasta el mundo del balompié. “Yo denuncié cuando trataron de sobornarme dos veces. Se decía que el asesinato de Álvaro fue porque se había equivocado en un partido”, señala.

“Yo aún enfrento un estrés post traumático, incluso cuando lanzan fuegos artificiales me altero. Es algo con lo que voy a tener que vivir”, dice.

Díaz afirma que ser considerado para el duelo de Revanchas le ha ayudado y deja claro que incluso con la tecnología del videoarbitraje se le hubiera dado la razón en las decisiones polémicas que tomó en el encuentro que significó la eliminación de México en el Mundial de 1986.

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