Jorge Caballero

Cuando se escucha con fijación, sin distracciones, la música de Lauren Ruth Ward se queda dando vueltas en la cabeza, ¿es ahí precisamente donde radica su encanto?, se le pregunta a la artista originaria de Baltimore, apropósito de su primera visita y tour a México, ella respondió a La Jornada: “Qué palabra tan interesante, ‘encanto’. No puedo elaborar otra palabra que sea de encanto, porque sí creo que tengo una especie de canal y algunos guías creativos espirituales. Cuando me atasco creativamente, hablo con ellos. Ayuda estar cerca del agua o encender una vela e imagino a algún tipo de ancestro viniendo a este mundo mediante la vela y le hablo a ésta, luego escribo en papel y tinta, nunca en laptop o en el teléfono”.

Considerada como una rockstar de la nueva generación gracias a éxitos virales como Messiah y lanzamientos potentes como Suburban Ego, Lauren Ruth Ward introduce una propuesta que equilibra la vulnerabilidad profunda con un derroche de coraje. Su estilo, que evoca tanto la ferocidad de Janis Joplin como la intimidad poética de la era de Laurel Canyon, la ha llevado a agotar entradas en el icónico Troubadour de Los Ángeles y a compartir escenario con figuras como Melanie Martinez y Shakey Graves. Y seguramente México no será la excepción con el Juntas Tour, que llegará el 12 de noviembre (Guadalajara) Foro Diez, 13 de noviembre (Puebla) Sala Sonar y 14 de noviembre (Ciudad de México) Dada X.

Trance en el escenario

“Recuerdo que en 2016 cuando Instagram permitía publicar videos y me vi en mi primera presentación en el escenario con una banda, no tenía mi guitarra, sólo un micrófono y me pregunté: ‘¿Quién era ella? Entró en un trance en el escenario’. Yo sé qué está pasando cuando lo hago. Y reconoces cuando a otros músicos les pasa lo mismo y lo haz experimentado, voy a un concierto y los veo y digo: ‘¡Ah, les está pasando la cosa!’ Para mí se siente como que algo pasara a través de mi cabeza y hacia todo mi cuerpo, no pienso en nada más. Ahí está el encanto.”

Confesó cómo habita/vive en sus composiciones: “¡Oh, qué cool y poético! Creo que vivo mis canciones como la vida, primero, y luego se convierte en una canción. Escribo sobre lo que experimento, física o mentalmente y eso es muy cool. En el tour en México por ejemplo, que es mi primera vez… tengo 60 canciones que he sacado en 10 años. Y le pregunto a mis seguidores mexicanos qué canciones quieren que toque y es muy variado. Tenemos sólo 90 minutos, que son muchas canciones, como 14 o 15, las sé y las practico todo el tiempo. Mientras lo hago siento que vuelvo a esa Lauren, a ese yo pasado para poder ofrecer la experiencia completa. Así que diría que las vivo recordando quien era y siempre recuerdo, porque escribo y vivo las letras. Las habito y las vivo”.

Recordando aquel primer impulso que se dice cuenta que la música era un surco por el cual se podría dirigir, señaló: “comencé a escribir música cuando tenía 13 años, y cuando empecé lo hice para salvar mi vida. Escribía música porque quería morir, ahora lo hago porque quiero vivir. Ahora cuando el público gritonea, canta y me pide ciertas canciones ¡¡¡uff, me siento la persona más afortunada del mundo!!! Es muy loco, nada está garantizado así que es un regalo, completamente. Lloro mucho. Si pasa, pasa, es lo que hacemos. Es increíble. Nunca va a dejar de serlo”.

–¿Crear es cosa de dioses?

–Sí.

–¿Se siente partícipe dentro de esos mundos?

–Sí, está dentro del canal que mencionaba antes, sí… me gusta.

–En este sentido, alguien alguna vez escribió que aprender otro idioma, en este caso el musical, es adquirir otra alma.

–Eso es increíble, bello. Estoy de acuerdo, absolutamente, sí.

Mencionó que la retroalimentación con el público mexicano es la razón por la que: “sigo creando y por la necesidad de éste de querer un espectáculo en vivo. Justo hace una hora hablaba de cómo hacer el epé y el tour viene de la necesidad de que esto lo hicimos en conjunto con los fanáticos. Mensajearme durante 10 años con seguidores mexicanos, ver los demográficos y darme cuenta de que tengo seguidores, cuando estuve en la CDMX hace unos años por mi cumpleaños, conocí a algunos de los miembros del club de fans y me ayudaron a encontrar esa representación: Evan y Ximena, y yo… bueno, sí, es un poco cursi y cliché decir que no podríamos hacerlo sin los seguidores, pero es que literalmente no ocurriría nada de esto si no fuera por mis fanáticos porque no hay una carrera musical sin ellos. No existe sin alguien que te apoye”.

Señaló: “no quiero salirme del tema, pero creo que es una parte muy grande de lo que está pasando con la gente que sale de sus disqueras. Buscan agencias pequeñas y mánager y no necesitan nada más porque pueden hablar con sus fanáticos y se acabó. ¿Quién no quiere ser humano? Me siento mucho más cómoda sin el ruido, sin tener que triangular la información, pero creo que he estado en este mundo de una manera muy experimental, es un tour bastante autodidacta. Y bueno, no es que haya algo malo con las agencias, no quiero hablar mal de ellas, hay oportunidades muy grandes, he estado con agencias y lo he amado. Mi mánager y yo agendamos 70 shows, 14 países distintos; yo manejé mi propia Van, estaba muy cansada, fueron siete meses, de octubre a abril y… he estado queriendo más de esto y estoy muy agradecida por la manera en la que ha ocurrido todo”.

Rememorando, la música mencionó: “Hace cuatro años mandaba mails todo el día a agentes de Latinoamérica porque vi que tenía presencia en Argentina, Colombia, Perú, y pensé ¿de dónde vienen estos seguidores? Mandaba mensajes suplicando: ‘¡Por favor!, ¿cómo llego a estos países? ¡Abriré el show de quien sea, tengo una agencia nueva, soy mi propia estilista, lo hago todo. Haré lo que sea, voy a partirme la madre trabajando!’. Y el universo me respondió: ‘Voy a dejar que te rompas la madre trabajando otros cuatro años y cuando pase, ocurrirá de una manera en la que vas a amarla’. Y aquí estoy, sé que tengo muchos privilegios para considerarme a salvo, pero hay muchas seguridades falsas, sin embargo diré que me siento a salvo justo ahora: esto se siente verdadero, se siente más real y aún estoy un poco en shock. Aún no me la creo”.

–De la ciudad de Baltimore conocemos a The Ravens y la serie The Wire, ¿cómo te alimentó la ciudad y te sientes depositaria de la tradición de la música estadunidense?

–Creo que soy una de esas estadunidenses sin raza, como los perros callejeros. No sé si tengo una tradición qué seguir, porque la nuestra, como país, ha sido robarles a todos. Amo a nuestro planeta, así que no me encanta la Navidad o el 4 de julio. Pero con Baltimore, me gusta presumir, amo presumir que soy de ahí porque es una ciudad fantástica, con mucha cultura, historia, diversidad y perseverancia. Experimentas eso incluso si sólo estás en la ciudad un día, hay recintos musicales históricos en los que he estado. Cuando otros amigos músicos me visitan, dicen: ‘¡Estoy en Baltimore! ¿Qué hago?’, y les digo: ‘Lo que sea, ¿cuánto tiempo tienes?’, y les doy una lista. La localidad es enorme, el condado es gigante, y hay diferentes energías, pero creo que aquí es muy especial. Mi generación, los millenials, ha hecho mucho por ella, hay diversos negocios pequeños abiertos por familias y ¡creo que la ciudad sólo mejora y mejora! Sí, estoy muy orgullosa de ser de Baltimore.

–¿Cómo debemos ir preparados para tus presentaciones en CDMX?

–Duerman bien! No creo que haya que hacer algo más… lleguen a tiempo, soy una chica puntual. Sí, vengan, con que vengan es suficiente, el resto se los voy a dar.

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