The Independent
La FIFA alquiló oficinas en la Torre Trump mediante un contrato que se extiende por más de 7 años, en una operación cuyo valor total se esti-ma en cerca de 4 millones de dólares.
Según fuentes consultadas por The New York Times, el máximo organismo de futbol firmó el acuerdo de arrendamiento un año antes del Mundial de este verano. La mayoría de los empleados de la compañía trabajan en dos oficinas en Miami y, actualmente, no hay planes para dotar de personal a la sede de la Torre Trump.
Diversos dirigentes de la FIFA han expresado su preocupación por el contrato, debido a su elevado precio de alquiler, sus vínculos con el presidente Donald Trump y el hecho de que el organismo no tenga una necesidad clara de alquilar dicho espacio.
El acuerdo también ha puesto de relieve la estrecha relación entre Trump e Infantino, quien asistió a la investidura del mandatario estadunidense en 2025 y, ese mismo año, le entregó el Premio de la Paz de la FIFA.
El diario francés Le Monde indicó que las oficinas tienen una superficie de 450 metros cuadrados en el piso 17 de la Torre Trump, mientras el valor del alquiler anual alcanza cientos de miles de dólares, pese a que no hay ningún empleado asignado a trabajar allí de forma permanente.
La FIFA rentó dicho espacio por un plazo de 7 años y 7 meses mediante un contrato suscrito en mayo con la empresa Trump Tower Commercial, dirigida por Eric Trump, hijo del mandatario estadunidense. Los documentos firmados –agregó Le Monde– señalan que el alquiler anual asciende a 470 mil dólares, además de un pago cercano a 100 mil dólares por trabajos de acondicionamiento y mantenimiento.
Si bien la relación entre Trump e Infantino se remonta a 2018 –dos años después de que ambos ganaran sus primeras presidencias–, los lazos parecieron estrecharse durante el segundo mandato del estadunidense, coincidiendo con el inicio del Mundial.
Durante el torneo, Trump confesó haber llamado personalmente a Infantino después de que el jugador estadunidense Folarin Balogun recibiera una tarjeta roja. Finalmente, a Balogun se le permitió jugar, lo que provocó una fuerte controversia en contra de la decisión.
En respuesta a las preguntas sobre el contrato de arrendamiento, la FIFA defendió el acuerdo ante la prensa, afirmando que “cumple con todas las leyes locales” y que “fue firmado de acuerdo con el proceso interno estándar del organismo”.
Sin embargo, Alex Phillips, ex funcionario de la federación internacional, calificó la nueva oficina como “un nivel de complacencia totalmente innecesario”.







