Fernando Camacho Servín

Ciudad de México. Decenas de personas participan como voluntarios para remover escombros en un edificio ubicado en el número 64 de la colonia Piedad Narvarte, el cual se colapsó debido al sismo de 7.1 grados que afectó seriamente a la Ciudad de México y otras entidades del centro y sur del país.

Muchos de los voluntarios llegan con picos, palas y cubetas, mientras personal del Ejército y de Protección Civil le dan guantes de carnaza, tapabocas, pinzas y cascos para evitar accidentes y poder mover escombros con más facilidad.

De mano en mano van pasando polines para hacer palanca y remover trozos de pared, al mismo tiempo que aquí y allá se ve a grupos de personas de todas las edades repartiendo agua y sandwiches a quienes los necesitan.

Armada con pico, guantes y gafas protectoras, Jimena Becerra hace fila y espera hasta que la dejen pasar al área dónde se coordinan las labores de rescate de quienes posiblemente estén atrapados en el edificio, que a lo lejos se ve envuelto en una polvareda que no deja de levantarse.

Aunque a esta atleta de crossfit no le pasó nada en el sismo y su familia está bien, no dudó en venir a ayudar, guiada por una idea que se repite en muchas voces y en diversos lugares siniestrados: “yo pude haber estado ahí”.

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