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De san Pedro a san Pollo

Un fantasma avanza sobre San Luis
el fantasma del gallardismo.

Óscar G. Chávez

Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos que le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos, de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto… (Ex 32: 1-4)

Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda desciende, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un camino de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto… (Ex 32: 7-8)

Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. Y tomó al becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo al polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber al pueblo de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal. Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros… (Ex 32: 19-23)

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Pareciera que las historias de los ídolos brillantes que detalla el antiguo testamento, de ésos que deslumbran y que acertadamente don Luis González y González los señala como prohijadores y modelos por excelencia de la historia de bronce, están más vivas y presentes que nunca.

Son las carencias ideológicas de la población aquellas que la obligan a refugiarse en quienes sin aportarles nada en la realidad, constituyen un modelo ideológico –sea político o religioso– y un referente del que se sujetan en los momentos de carencias, de crisis, de ausencia de líderes. Son esos personajes quienes encarnados en modelos que son llevados al nivel de caudillos por su mismo entorno, saben apropiarse de las identidades del pueblo, para manipularlas y convertirlas en las de seres sin más identidad que aquella que comulga y simpatiza con la de los modelos por ellos propuestos.

Nada más lamentable que un pueblo sin identidad que se vuelque apasionadamente a entronizar a un ser vacío que bien se ha sabido servir de ellos y así utilizarlos como carne de cañón o como heraldos de sus batallas ficticias y de sus acciones de utilería.

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Una gran parte de los residentes en el municipio conurbado de Soledad de Graciano Sánchez retratan esa dependencia enfermiza, por irracional, de quienes sabedores de la debilidad del pueblo, de la ausencia de verdaderos pilares ideológicos, se han constituido en los señores feudales de aquella comarca, y de la entidad política denominada PRD que se ha prostituido a su contentillo, para que a cambio de dinero otorgado al partido, les sea permitido actuar de acuerdo a sus intereses, dentro de las instancias permitidas por sus estatutos y lineamientos.

El ejemplo más claro lo vimos el día de ayer cuando fue consumado un aberrante acto de desacreditación realizado por el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez. Si bien, no fueron sus iniciadores, sí los que dieron cabal consecución y lograron llevarlo hasta el estúpido corolario que permitirá, por un lado, continuar apropiándose de una manera lenta pero infalible del entendimiento de los soledenses, mientras por otro, continuar presentes en los afectos y las cercanías del cacique propietario de la franquicia perredista en San Luis Potosí.

Fue el cabildo del Ayuntamiento anterior, que al parecer no fueron sus integrantes otra cosa que el tapete de los dictados de ambos Ricardo Gallardo, quien promovió el cambio de nombre en una secular e importante avenida, para denominarla en lo sucesivo con el nombre del hijo del cacique, quien se encuentra preso por haber sido acusado de enriquecerse de una manera incomprobable, y quizá con recursos provenientes de actividades no lícitas.

Al margen de lo comprobable o no de sus actos, e incluso pensando en una presunción de culpabilidad, ya que la inocencia al parecer siempre la ha tenido, no es ese el trasfondo del problema, sino la forma en que los cabildos de ambos ayuntamientos, el de su padre primero, y luego en el de él, se han convertido en corifeos a su servicio, sin un verdadero interés por la ciudadanía, sino por haberse las simpatías de los caciques para posteriormente disfrutar de las prebendas que gustan de otorgar a sus incondicionales.

Nada de lo que en este momento se diga es algo nuevo; las formas, métodos y recursos que han utilizado para promover sus figuras, son por todos conocidos, sin embargo hasta este momento no se había llegado al extremo de convertir en prócer e imponerle su nombre a una importante arteria, a un personaje no sólo vinculado posiblemente con el crimen organizado, sino sucesor de una organización caciquil que se ha ido empoderando paulatinamente de una organización política y de las conciencias de la ciudadanía, para poder llegar a la cumbre de lo que han visualizado como la meta de su proyecto: el empoderamiento, no del PRD, sino de su grupo clientelar.

Ni siquiera el cronista de aquel municipio tuvo los arreos suficientes y el valor cívico para tratar de impedir la barbarie similar a la que comete el estado islámico al destruir las milenarias ruinas de sitios pletóricos de historia. Hoy un atajo de imbéciles, como lo fueron el anterior cabildo y como lo es el actual, liderados por el pelele de su presidente municipal, han eliminado de un plumazo y de la más servil de las formas, un fragmento de la historia potosina al retirar de una antigua rúa un nombre cuatro veces secular, cuya nomenclatura estuvo vinculada al origen y evolución de las demarcaciones geográficas de tres municipios de nuestro estado: Cerro de San Pedro, San Luis Potosí y Soledad, para otorgarle en su lugar el nombre de un caciquillo regional carente él, y carentes ellos, de la más elemental conocimiento histórico de su entorno. Si realmente lo conocieran, sería el mismo Ricardo Gallardo, padre, el que hubiera evitado a como diera lugar que esta pantomima servil y populista, seguramente por él dispuesta, llegara hasta donde lo hizo el día de ayer.

Pensemos que en la capital corremos el peligro que cambie de nombre en un futuro no muy lejano, cualquiera de nuestras rúas principales y se les imponga el nombre, al más puro estilo del época del cacicazgo cedillista, del actual presidente municipal. El riesgo es latente por cercano, como lo es también por irracional; hoy ya no existe más la avenida San Pedro, el vulgo parlero y decidor comienza a llamarle avenida San Pollo.