- Bloqueo, política genocida
- IMSS: gracias totales
Carlos Fernández-Vega
Dese hace más de seis décadas y media, el gobierno estadunidense (sin importar la filiación partidista del presidente en turno) ha llevado a cabo una despiadada “política genocida” en contra de Cuba (como bien la califica el presidente isleño Miguel Díaz-Canel), cuya factura la pagan los habitantes de la nación caribeña, quienes a lo largo de ese periodo han visto mermado su bienestar por imposición de la Casa Blanca, por no plegarse a sus directrices imperiales. Con todo, no ha podido doblegar a esa nación soberana.
Fidel Castro, dirigente histórico de la revolución, lo denunció permanentemente: “el bloqueo es una guerra económica contra Cuba, es la persecución tenaz, constante, de la gestión económica cubana en cualquier parte del mundo; eufemísticamente le llaman embargo; nosotros le llamamos bloqueo, (pero en realidad) no es embargo o bloqueo, es guerra; Estados Unidos trabaja con cualquier país que quiera comerciar con Cuba y presiona a cualquier empresa que quiera comerciar con o invertir en Cuba; castiga a cualquier barco que transporte mercancía a la isla; es la guerra universal contra la economía de nuestro país, al extremo de realizar gestiones individuales, incluso con individuos que quieren realizar cualquier actividad económica con Cuba”.
Para la economía cubana y, obvio es, para los isleños, las pérdidas derivadas de esa guerra y la “política genocida” de Washington suman cantidades escalofriantes, medidas estas no sólo en dinero contante y sonante, sino en desarrollo de la nación y bienestar de sus habitantes. Y ante la imposibilidad de doblegar a los cubanos, año tras año la Casa Blanca, con infame brutalidad, aprieta aún más las tuercas sin importarle las consecuencias.
A partir de 1992, año tras año Cuba ha obtenido un rotundo triunfo diplomático en la Organización de Naciones Unidas, en cuya Asamblea General la arrasadora mayoría de países en ella representada ha votado en contra del inhumano bloqueo estadunidense y a favor de su inmediata desaparición, con la negativa de apenas siete países (de casi 200): el propio Estados Unidos, Israel y los que servilmente se plieguen a sus intereses, como en el caso de Argentina, con el impresentable Javier Milei, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania, en la votación más reciente (octubre de 2025).
Sin embargo, a pesar de esa arrasadora mayoría que en la Asamblea General año tras año se manifiesta contra el bloqueo y exige el fin del mismo, en los hechos nada sucede más allá de los muros del edificio sede del citado organismo, porque la comunidad de naciones agacha la cabeza y sin chistar acepta las presiones de Washington para que ella no tenga mínima participación en la economía cubana. De hecho, entre lo más reciente se cuenta el “retiro” de las grandes cadenas hoteleras españolas en el sector turismo (Melia, Iberostar, Blue Diamond y Barceló, entre otras), uno de los grandes generadores de divisas para el erario isleño.
El presidente Díaz-Canel habló en el acto conmemorativo por el 73 aniversario del ataque al Cuartel Moncada: “el bloqueo es un arma de guerra y provoca muertes; Washington busca provocar un estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales; Cuba lidera hoy una batalla histórica contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país; reafirmamos que Cuba es y será un país soberano; que nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene derecho a decidir por nosotros; las decisiones económicas, políticas y sociales son y serán nuestras; nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad, y aunque les moleste, también la alegría; nuestra respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente; la respuesta a intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad”.
Las rebanadas del pastel
Gracias totales (Cerati dixit) al Hospital General de Zona 8 del IMSS y a su batallón de médicos, enfermeras y auxiliares, quienes recibieron a este tecleador en pedacitos, pero, dado su profesionalismo y eficiencia, logró reconstruirlo y regresarlo a casa en una sola pieza. Caso contrario, la parca hubiera alcanzado su objetivo. Muchas leyendas oscuras circulan sobre esta institución del Estado, pero la experiencia propia (sin obviar carencias y dificultades, más de orden administrativo que médico) permite desechar muchas de ellas y reivindicar la enorme relevancia y el gran impacto social que tiene el sistema público de salud que cotidianamente atiende a miles de mexicanos. En fin, va un fuerte abrazo a todos ellos, con pleno reconocimiento.
X: @cafevega





