Ignacio Betancourt
Muy deplorable el papel que le toca jugar al llamado presidente de la república. En el inicio de este mes de diciembre volvió a proferir una más de sus burradas (una memorable y reciente es aquella en donde convoca a la ciudadanía a resolver con “buena vibra” las atrocidades que debemos soportar bajo su presidencia). En un mensaje televisivo (ya sólo tiene existencia real en las pantallas de los televisores) endilgado a los mexicanos con motivo del inicio de su quinto año de gobierno, aún se atreve a convocar a la unidad nacional, omitiendo que nunca ha tomado en cuenta la opinión ciudadana.
Dijo el señor Peña Nieto en cadena nacional: Los dos años que siguen implicarán retos considerables. Uno de ellos será establecer una relación constructiva con el nuevo gobierno de Estados Unidos de América, nuestro vecino geográfico y principal socio comercial. La respuesta fundamental a ese y todos nuestros retos es y será la unidad. Hay que tener muy poca vergüenza para solicitar “unidad” a quienes nunca ha considerado interlocutores válidos. Aunque no precisó fechas ni datos se atrevió a decir que: …cuando México ha enfrentado unido sus desafíos siempre ha salido adelante. Y en seguida se soltó un rollo sobre la unidad de los mexicanos. ¿A qué mexicanos se refiere? ¿A los de su pequeño grupo mafioso?
También, con la peor caradura, solicitó al paisanaje estar por encima de diferencias y agravios (la diferencia entre una “casa blanca” y una del Infonavit, los agravios de los padres de hijos desaparecidos por el Estado, etcétera). Ahora que se encuentra verdaderamente en la lona (para su desgracia y la de los mexicanos) se le ocurre salir con el discurso de estar todos unidos: corruptos y víctimas, asesinos y asesinados, ladrones y honestos, millonarios y pordioseros. Cuando a toda la clase política le llega la lumbre a los aparejos aparecen las más singulares maneras de entender la unidad nacional.
Por si lo anterior no bastara para hacer el más impecable de los ridículos, aún se atrevió el señor presidente (este primero de diciembre) a convocar a parte de la burocracia bajo su tutela dizque a escuchar un informe (en la Expo Santa Fe) de lo que los propios burócratas bajo su tutela hacen (gulp). Hay que estar en verdad desesperado para involucrarse en tamaños despropósitos.
Desde representantes del Ejército hasta de la Secretaría de Cultura y desde Pemex hasta el ISSSTE, todos fueron a enterarse de lo que hacen por boca del jefe máximo, quien rodeado de burócratas de todas las dependencias y no de los titulares de las mismas (para que quede claro que el jefazo también se roza con las mayorías), dio inicio al último tercio de su sexenio. De su fatídico sexenio, fatídico para los mexicanos pero también fatídico para priístas, panistas y perredistas, quienes revueltos en un mismo caldero se cocinan a fuego lento para la casi total extinción de su agónica funcionalidad.
En este panorama de increíbles desfiguros y trapacerías casi inimaginables por parte de funcionarios mayores y menores, aún viene el PRI con la propuesta de militarizar la seguridad interna del país, pues hay algunos que aún imaginan que a balazos y a macanazos se resuelven todos los problemas. Lo grave de una opción como la que aspira a implementar la llamada clase política (obviamente incluidos los grandes empresarios) es que cuando todo lo represivo ha mostrado no ser solución en nada, generalmente las sociedades estallan de las maneras más desorganizadas y violentas.
Cómo estará de agobiada la totalidad de la sociedad mexicana que uno de los mejores inventos lo hubo de realizar un niño de once años en el municipio de Matamoros, Tamaulipas. Se trata nada más y nada menos que del diseño de una mochila antibalas. Sí, una mochila escolar a prueba de balas y con un GPS anexo. El niño inventor ha declarado que sueña con que su creación funcione, para que así sus compañeros de pupitre no mueran por balas perdidas. Juro que no estoy discurriendo sobre ninguna fantasía, quien quiera constatar el dato sólo tiene que consultar La Jornada del sábado 26 de noviembre (en una nota de la AFP).
Declaró a los medios el niño Juan David Hernández en la ciudad de Matamoros: Inventé la mochila para que pudiéramos estar más tranquilos. La significativa mochila pesa cinco kilos, tiene una placa de acero, una alarma de emergencia y un cargador de teléfono móvil. Su creador dedicó una semana para hacerla y calcula que tendrá un costo de entre 48 y 72 dólares. Agrega que ha hecho un llamado al gobierno mexicano (¿qué dirá el sargento Nuño?) para que subsidie su producción y la distribuya entre los niños más pobres del país. Su propuesta incluye algunas instrucciones básicas: en caso de balacera, y ya pecho a tierra, la mochila se debe colocar delante de la cabeza como escudo.
Cuando la cotidiana realidad nos muestra situaciones tan excesivas como lo anterior, alguien debía ocuparse de pensar en ellas como parte de un proceso que hace tiempo ha rebasado cualquier límite, y darse cuenta que la demagogia televisiva nunca será solución a realidades tan extremas. Aunque a un niño pueda resultarle más complicado que a sus papás establecer relaciones de causa y efecto, se puede inferir que el invento de ese pequeño tamaulipeco, además de contener implícitamente la omisión flagrante de las causas de las balaceras, es la respuesta a una situación que se supone algo inevitable ¿será?
Ayer, ocho de diciembre, se cumplieron treinta y seis años de la muerte del ex Beatle John Lennon, asesinado en la ciudad de Nueva York cuando tenía cuarenta años. Para no olvidar a tan notable músico (poeta y cantante) va a continuación Nadie me dijo (Nobody told me, traducción de Elizabeth Ross); una de las canciones de su disco titulado Milk and Honey (Leche y miel), dado a conocer en 1983 y creado en colaboración con Yoko Ono: Todo mundo habla y nadie dice nada,/ todo mundo hace el amor y a nadie realmente le importa./ Hay nazis en el baño, debajo de las escaleras./ Siempre está ocurriendo algo pero nada sucede,/ siempre hay algo cocinándose pero nada en la olla./ Se mueren de hambre en China, tú lo sabes./ Nadie me dijo que habría días como estos,/ días extraños por cierto,/ días extraños por cierto.// Todo mundo corre y nadie da un paso,/ todo mundo es ganador y no hay nada que perder./ Hay un idolito amarillo al Norte de Katmandú./ Todo mundo vuela y nadie se despega del suelo,/ todo mundo llora y nadie hace ni un ruido./ Hay lugar para nosotros en el cine/ sólo te tienes que exhibir por ahí./ Nadie me dijo que habría días como estos,/ días extraños por cierto, muy raros, mamá.// Todo mundo fuma y nadie se prende,/ todo mundo vuela y nunca toca el cielo./ Hay ovnis sobre New York y no me sorprende./ Nadie me dijo que habría días como estos./ Nadie me dijo que habría días como estos./ Nadie me dijo que habría días como estos,/ extraños días por cierto, muy raros, mamá.




