Luis Ricardo Guerrero Romero

A los que pensaron que eso de hablar con seres imaginarios era sólo cosa de niños, el doctor en herbolaria, especializado en la flora de la isla Socotra, Pedro Antonio González López, me platicó sobre un libro encontrado hace unos siglos en donde las serpientes eran parlantes, los árboles eran incendiados sin serlo, niñas de apenas 15 años eran preñadas por fauna de la localidad, y luego obligadas por una voz a esposarse con señores que les triplicaban la edad. En tal texto, era también posible leerse la presencia de un mal Genio, que, sin ser dueño de nada, le ofertaba al dueño del mundo su propio mundo, luego de tener una conversación como buenos panas; donde además había un sujeto dios y hombre que muere, pero no muere, aunque reclama su muerte y reprocha su auto muerte a todas las generaciones del mundo, excepto a la vida extraterrestre. Una gran ficción que concluía con la aventura sacada del cerebro de Alexey Gerasimov, creador de la ahora tan polémica animación: “Skibidi Toilet”.

Según el erudito ya citado, todo lo anterior fue creación de la pluma de diversos autores, unos con renombre y otros analfabetos, unos conocedores de las letras, y otros, amantes del dinero. Pero como es harto conocido: traduttore, traditore, todavía más cuando esas palabras están acompañadas de una condena en la vida y luego en una “Tierra del nunca jamás”, a la que nadie conoce, pero la ambición de la vida humana añora. El punto inmediatamente anterior, el Dr. González le sumaba lo siguiente, cito de memoria: “…al ser humano, de qué le servirá una nueva vida, si con la que tuvo aquí y ahora, no logró nada. Y, de serlo así, no tendríamos memoria alguna de lo que realizamos en la primera. Mucho menos sería viable vivir como ex mortales en un plano de la eternidad, haciendo qué. Cuál es el ciclo, acaso al final de los días, seremos eternos, luego inmortales, luego dioses todos, luego nadie es Dios”. Cierro la cita de herbolata Pedro.

Sinceramente, yo no le entendí a Pedro, me quedé en el punto de que fue por medio de un sínodo en donde se organiza todo tipo de ardid para cautivar a los ingenuos. Pero como es una cita de memoria, quizá este totalmente errado o parcialmente teñido a mi interpretación. Así que, dejaré de lado lo que platiqué con aquel eximio de la isla de Socotra, y veremos ahora qué entendemos por sínodo.

Inicialmente, la palabra sínodo se empleó para contextos marítimos, luego se empleó casi consagrada para temas del sistema eclesiástico. Tal sustantivo, no nos resulta tan sustantivo en ese contexto, pero sí en las palabras helénicas antiguas de donde surgió. De tal modo tenemos que: συνοδος (συν> syn> sin: con); y οδος, odos: camino; compañía. Lo que nos da como resultado un concilio, un recorrido acompañado con otros.

Es así que resulta bueno pensar que, igual en reuniones en familia se celebra un Sínodo, pero éste sin fines de seguir promoviendo ficciones para alienar a los demás.

l.ricardogromero@gmail.com

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