César Arellano García
Ciudad de México. Monserrat y Bartolo son elementos de la Policía Federal (PF). Sonríen pero hablan con voz entrecortada y tienen los ojos húmedos porque ayer jueves se despidieron de sus agentes caninos, aquellos amigos de cuatro patas que los acompañaron durante años en diferentes labores de búsqueda y rescate de narcóticos y personas. Más que un animal, los consideran como los camaradas que les dieron ánimos en momentos difíciles, risas, apoyo y juntos pasaron por experiencias y complicidades inolvidables.
Evelya tiene casi nueve años y es una agente canino pastor belga mallinous de la PF. En los últimos años apoyó en la búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, así como en la recuperación de cuerpos en fosas clandestinas en Guerrero, Tamaulipas, Coahuila, Veracruz y labores de rescate del terremoto en Haití, además de la explosión de la Torre de Pemex.
Su manejador el policía segundo, Bartolo Sixtega, dijo que Evelya es obediente, dócil, fiel, cariñosa y muy alegre. Los perros policía, señaló, son imprescindibles en las corporaciones para ayudar en labores de detección de restos humanos, narcóticos, sustancia explosivas y papel moneda. Indicó que gracias a Evelya lograron recuperar 35 cuerpos en fosas clandestinas.
“Con ella empecé a trabajar en esta especialidad en la búsqueda de personas y ahora que se jubila es triste. Se pierde una compañera, una amiga” agregó.
Hilar, también de raza pastor belga, se especializó en detección de artefactos explosivos. Monserrat señaló que juntos realizaron muchas revisiones en el aeropuerto capitalino, estadios y hoteles para prevenir cualquier imprevisto. “Es mi amigo, compañero, mi familia. Siempre estoy pensando en mi perro, cómo estará, su estado de salud. Lo tengo en mi corazón y desprenderte de algo que está en tu corazón es muy difícil. Que siempre lo cuide su nueva familia, lo consientan y que aparte de que conozcan toda su inteligencia lo que tiene en su corazón. Lo adoro.”
Como parte del programa de retiro digno, 14 agentes caninos integrantes de la unidad canina de la PF que han cumplido casi una década en servicio fueron retirados de sus actividades policiales. En la ceremonia de jubilación les entregaron condecoraciones simbólicas.
En la actualidad, la dirección general cuenta con 151 ejemplares especialistas en narcóticos, 19 en identificación y rescate de personas, además de seis ejemplares en etapa de capacitación. Los importantes resultados arrojados por estos elementos caninos son más de 800 puestas a disposición, y en el presente año el aseguramiento de tres toneladas de marihuana y más de 40 kilos de cocaína, entre otras sustancias.
Las autoridades reconocieron la destacada participación de los binomios durante los sismos ocurridos en septiembre, en Oaxaca y Ciudad de México. Lograron localizar a 108 personas, 15 de ellas con vida.
El Comisionado General de la Policía Federal, Manelich Castilla Craviotto destacó que “los elementos caninos que se jubilan prestaron su servicio fielmente a la patria, convirtiéndose en nuestros compañeros de lucha contra la delincuencia, además de realizar incansables tareas de búsqueda y rescate de vidas humanas”.
Recordó que “la Policía Federal es una institución pionera a nivel nacional en considerar la jubilación y adopción de sus integrantes caninos como un medio de retiro, erradicando la antigua práctica del sacrificio de dichos elementos al agotar su vida de servicio operativo”.
Los 14 caninos jubilados y sus manejadores recibieron distintivos como símbolo de reconocimiento por su trayectoria; asimismo, la Banda de Guerra de la corporación entonó el toque Tres de Diana en su honor.





