• Trump: condicionar toda la 4T
  • Violencia pública y enojos
  • Entrampamientos judiciales

Julio Hernández López

La presidencia de Andrés Manuel López Obrador está bajo ataque concurrente desde flancos nacionales e internacionales. Donald Trump ha encabezado el lance más impactante y desquiciante de la temporada al convertir en guillotina política, con pretensiones de larga duración, el amago de imponer aranceles a productos mexicanos.

Tal posicionamiento pretende obligar a México no solo a construir un muro militar en el sur del país o a aceptar la denigrante condición de Tercer país seguro, sino, yendo más allá de lo evidente, a condicionar a la aprobación trumpista, por el resto del gobierno de López Obrador, todo proyecto o acción de reformismo más o menos profundo: es la superposición del poder de los mercados y de los centros de control económico global al poder electoral que dotó a México de una razonable expectativa de transformaciones no revolucionarias pero sí urgentes para el propio sistema político y económico vigente, que ha hundido al país en una situación desastrosa.

Con un grotesco y tramposo quiebre de cintura en la cancha de los aranceles y la migración, el impresentable Donald Trump ha descoyuntado la defensa y ha retraído el ataque en el obradorismo. Convertido en jugador fenómeno (ante el bajo nivel competitivo del resto del equipo morenista), un hombre educado en el sistema político ortodoxo, Marcelo Ebrard, ha salvado la portería tricolor y ha llevado el juego México-Estados Unidos a peculiares tiempos extra: dos de cuarenta y cinco días cada cual, con tiempo apenas entre ambos para revisar resultados y estrategias y seguir atados a la angustiante caída de hojas de un calendario implacable. En esos lapsos, el director técnico de origen tabasqueño, AMLO, intentará recomponer su defensa sureña a partir de la instalación de uniformes verde olivo e intentar jugadas de fantasía en la delantera enfilada hacia planes de desarrollo (y liderazgo) en Centroamérica.

Pero el golpe electoral de Trump ha servido también para potenciar y destrabar circunstancias adversas al mencionado López Obrador. Cuando menos pueden detectarse las siguientes piezas aparecidas en el rompecabezas: un sostenido incremento de la violencia pública, sin visos de que políticos y servidores públicos atinen a frenarla; resoluciones judiciales que entrampan proyectos estratégicos del obradorismo y pretenden mostrarlo vulnerable; y una acometida de opositores a causa de las trabas, tardanzas o retrocesos que a la vida institucional están causando las restricciones presupuestales de la autodenominada 4T.

La violencia pública está desatada en todo el país. En fechas recientes se han producido tragedias que no pueden ser desligadas de la responsabilidad política de morenistas que gobiernan. En la Ciudad de México, el asesinato del joven estudiante Norberto Ronquillo. En Veracruz, el secuestro del periodista Marcos Miranda Cogco. En Tabasco, la ejecución de la periodista Norma Sarabia, corresponsal en Huimanguillo del diario Tabasco Hoy. Y, apenas un día atrás, el activista ambiental José Luis Álvarez Flores, defensor del mono saraguato y luchador contra la extracción ilegal de arena en una región en la que colinda el estado tabasqueño con Chiapas.

En el ámbito judicial destacan las resoluciones relacionadas con Santa Lucía y Texcoco. El colectivo denominado #NoMásDerroches consiguió que en ambos casos se establecieran condiciones restrictivas para el gobierno federal que le impedirán avanzar en el nuevo proyecto de aeropuerto civil en terrenos militares e igualmente frenan la inhabilitación inundatoria del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que así vuelve a ser colocado en los carriles de cierta viabilidad por los opositores al obradorismo.

A ese cuadro se suman las protestas y la desesperación ante consecuencias sociales negativas de las restricciones presupuestales impuestas por el gobierno federal. Ataques y reacciones políticas desde diversos flancos, tratando de doblegar o condicionar a un presidente que ha conservado fuerza y popularidad.

Astillas: Físicamente debilitado por la edad, Porfirio Muñoz Ledo mantiene un olfato político indiscutible. Reivindicado por el morenismo al grado de hacerlo presidente de la mesa directiva de la cámara de diputados que procesaría el momento histórico de la toma de posesión de AMLO, el pluripartidista Muñoz Ledo ha disparado los dardos internos más envenenados contra el acuerdo México-Estados Unidos en materia migratoria… Ha advertido el muy longevo político que la Guardia Nacional no fue creada para fines de control migratorio y ha señalado ante el propio López Obrador que el acuerdo en mención significa un “oscuro favor” a  Estados Unidos. Ayer, agregó otra crítica fuerte a su catálogo, al mencionar que Marcelo Ebrard está excediendo sus funciones e invadiendo las de la Secretaría de Gobernación en materia migratoria… En el gobierno capitalino se ha mencionado que habrá movimientos en busca de mejorar la protección a la sociedad. Las especulaciones del caso apuntan a que habrá relevos en las oficinas de la procuraduría de justicia y de la secretaría de seguridad pública, a cargo de Ernestina Godoy y Jesús Orta, respectivamente… Alejandro Encinas, subsecretario de gobernación, calcula en cincuenta mil los migrantes que Estados Unidos podría enviar próximamente a México para que acá esperen el desenlace judicial de las solicitudes de asilo que hubieran presentado en el vecino país… Dirigentes de secciones sindicales pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se reunieron por tercera ocasión en Palacio Nacional con el presidente López Obrador, en busca de cerrar puntos de eventual discordia rumbo a la discusión y aprobación de las leyes secundarias del ramo… Y, mientras un juez niega amparo al exgobernador de Puebla, Mario Marín, y el tribunal electoral federal ha confirmado la expulsión del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, de las filas del Partido Revolucionario Institucional, ¡hasta mañana!

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