- Johnson: boca muy grande
- ¡Qué son 400 toneladas!
Carlos Fernández-Vega
Ronald Johnson, jefe de la CIA en México con disfraz de “embajador”, tiene la boca muy grande y los hechos de su propio presidente se la abofetean. Dice el “cazador de narcos” que toda corrupción que facilite el crimen organizado “será investigada y procesada en todos los casos en que aplique la jurisdicción de Estados Unidos”; combatirla, subraya, “es una prioridad” y su gobierno “se ha comprometido a hacer cumplir las leyes y defender el estado de derecho”, algo que, dicho sea de paso, la historia desmiente tajantemente.
Bien, el “diplomático” debería ser más cauteloso, dada la enorme cola que tiene el gobierno estadunidense –la cual crece cotidianamente–, por lo que, en un acto de contrición, debe meter sus palabras en el más recóndito rincón que se le ocurra, toda vez que los hechos lo desmienten, al igual que a su presidente. ¿Por qué? Va un ejemplo, que obviamente el halcón dejó de lado a la hora de “comprometerse” a “combatir al crimen organizado”.
Dice así: “el ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico, salió de prisión (2 de diciembre de 2025) tras recibir el indulto del presidente Trump; el indulto y la liberación de Hernández ocurren en medio del despliegue estadunidense en el mar Caribe y el océano Pacífico, una operación que Washington asegura que tiene como objetivo frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos; según la justicia estadunidense, Hernández (mandatario de 2014 a 2022) facilitó el ingreso al país de cientos de toneladas de drogas y convirtió a Honduras en un narcoestado, pero Trump considera que fue víctima de un ‘montaje’ de su antecesor, Joe Biden, y fue ‘tratado de forma muy dura e injusta’; en marzo de 2024, un jurado de Nueva York lo declaró culpable de haber facilitado el ingreso a Estados Unidos de unas 400 toneladas de cocaína a través de Honduras; según la justicia estadunidense, esos hechos comenzaron en 2004, mucho antes de que Hernández fuera presidente” ( La Jornada, Afp).
Entonces, el halcón Johnson asegura que lo anterior es sinónimo de “hacer cumplir las leyes y defender el estado de derecho”, y muestra nítida del “compromiso” de “combatir toda corrupción que facilite el crimen organizado”, la cual será, según dice, “investigada y procesada en todos los casos en que aplique la jurisdicción de Estados Unidos; es una prioridad”. Pues sí, porque al final de cuentas qué son ¡400 toneladas de cocaína! Un suspiro (bueno, muchas inhalaciones).
Pero el “indulto” no quedó ahí: cuatro meses después (8 de abril de 2026) de que Trump procedió, “una corte de apelaciones de Estados Unidos anuló la condena a 45 años de cárcel por narcotráfico impuesta en 2024 contra el ex presidente hondureño, quien fue acusado y sentenciado por introducir cientos de toneladas de droga a Estados Unidos “en alianza con capos como el mexicano Joaquín El Chapo Guzmán; la corte anuló la condena y ordenó al juez Kevin Castel (clave en la sentencia contra… El Chapo) eliminar por completo los cargos injustamente presentados” ( La Jornada, Afp).
Así es: de un plumazo, Trump dio una muestra fehaciente de lo mucho que le importa “combatir toda corrupción que facilite el crimen organizado”, concretamente el narcotráfico (se insiste: ¡400 toneladas de cocaína!), toda vez que, dice, Juan Orlando Hernández “fue tratado con injusticia y su condena fue una trampa política” (de pasadita, claro está, metió las manos y la billetera en las elecciones hondureñas para imponer a su candidato a la presidencia de ese país, Nasry Asfura).
Por las principales calles de ciudades estadunidenses deambulan miles y miles de adictos en condiciones inhumanas, quienes, entre otros consumos, tuvieron acceso, por la benevolencia de Trump y su pandilla, a la cocaína introducida a ese país por Hernández, un mafioso a quien ahora el magnate ególatra parece haberle asignado algunas “tareas” políticamente desestabilizadoras, especialmente contra México y Colombia.
Como se constata, ése es el alcance del “compromiso prioritario” de Trump, su jefe de estación de la CIA en México y algunos más de su gobierno para “combatir toda corrupción que facilite el crimen organizado”, siempre con el “deber” de hacer cumplir las leyes y defender el estado de derecho”. Y como se menciona, este discurso barato se lo pueden meter en el más recóndito rincón que encuentren.
Las rebanadas del pastel
Quitada de la pena se muestra la agente de la CIA Maru Campos (disfrazada de “gobernadora”), en la creencia que su jefe Johnson ya la sacó de la bronca. Pero es mejor que seleccione vestimenta de moda para presumirla en la cárcel.
X: @cafevega





