Ángel Vargas

“¿Qué pasaría si no tuviéramos un bloqueo? Pongámoslo a prueba: que lo levanten, a ver qué ocurre. Dejen la libertad de comercializar con el mundo entero, que entre el turismo, que se puedan hacer muchas más cosas”, plantea el artista cubano Israel Tamayo Zamora, figura central del Taller Cultural Luis Díaz Oduardo, de Santiago de Cuba, institución que en diciembre cumple 50 años.

El pintor y grabador, uno de los más reconocidos de la nación caribeña, se encuentra en México junto con su homólogo Julio César Carmenate, actual director del taller, para participar en actividades culturales, a invitación de la embajada cubana en nuestro país.

Entre ellas, una subasta benéfica en favor de los niños con cáncer en Cuba –efectuada hace unos días y que se espera repetir en diciembre–, cuyos fondos se destinarán a la compra de insumos y medicamentos; la realización de un mural en el Centro Cultural México-Cuba Benny Moré; conversatorios con estudiantes en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, y la participación en el primer Encuentro Internacional de Artes Visuales Utsil Bonil, en Isla Mujeres, dedicado a Santiago de Cuba, que se inició el 3 de octubre y concluirá el 6 de noviembre.

El propósito, señala Tamayo, es “dejar nuestra impronta y establecer o ampliar un vínculo, un intercambio y una relación de trabajo” con organizaciones e instancias nacionales, como los que mantienen con el Movimiento de Muralistas Mexicanos y la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad capítulo México.

En entrevista con La Jornada, ambos creadores describen una Cuba que resiste bajo un cerco energético y económico que califican de “sin precedente. Un país sin combustible y sin generación eléctrica prácticamente se paraliza, y eso repercute en la salud, la educación, el transporte y, por supuesto, en la cultura”.

No obstante, enfatiza Carmenate, “los artistas seguimos trabajando. A pesar de las dificultades y de los problemas con los recursos materiales, el arte cubano no se ha detenido”.

Tras plantear el experimento de levantar el embargo a Cuba, “para ver qué pasaría”, Tamayo (Santiago de Cuba, 1959) habla de la crisis actual y pone de ejemplo el impacto directo sobre el turismo, uno de los principales ingresos del país.

“Llegamos a tener casi 5 millones de turistas y hoy no llega ni a un millón”, lamenta. “Se está haciendo todo lo posible por parte de muchos gobiernos para que nadie vaya a Cuba, para que no inviertan, para que no gasten su dinero en el país, para que ni siquiera compren arte cubano”.

Capacidad de reinvención

Frente al recrudecimiento del cerco estadunidense, ambos artistas reivindican el papel de la cultura. “El arte es escudo y espada de la nación; nos sentimos parte de ese proyecto con nuestro trabajo y la promoción de nuestra obra”, afirma Tamayo.

Carmenate (Santiago de Cuba, 1973) subraya que, a partir de las actuales limitaciones, la cultura se ha volcado hacia lo comunitario. “Hoy Cuba y la revolución están en un punto muy delicado. Esa asfixia hace que la persona llegue a agotarse física y mentalmente, y ahí es donde el arte y la cultura juegan su papel”.

El Taller Cultural Luis Díaz Oduardo, que cumple 50 años el 8 de diciembre, no ha detenido su labor. “Hemos seguido trabajando con niños, ancianos, escuelas y universidades; nuestros artistas han seguido produciendo e inaugurando exposiciones. Lo que sí hemos tenido que hacer es atemperar nuestro programa”.

Además de la capacidad de reinventarse, sobreponerse y crear alternativas materiales y tecnológicas para proseguir, uno de los elementos claves de la resistencia cubana en términos de cultura ha sido la formación artística, a decir de los entrevistados.

“Hay que reconocer el nivel profesional de nuestros artistas. Eso no cae del cielo. Tenemos un sistema de enseñanza artística donde la mayoría de los profesores son artistas en activo”, explica Tamayo, y recuerda que Cuba mantiene encuentros como la Bienal de La Habana, el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano y la Feria del Libro, además de que creadores como el escritor Leonardo Padura siguen viviendo y creando en la isla.

Nación solidaria

Al reconocer que el arte nunca se divorcia de la sociedad y de los problemas que van surgiendo, Carmenate reafirma la libertad creativa como elemento inherente a la práctica artística: “el arte tiene que ser libre, no puede tener limitaciones. Los problemas se resuelven con la crítica, con la verdad. Un arte ingenuo no puede trascender en el momento actual”.

Según su apreciación, en Cuba se sigue haciendo arte diverso, con paisajes, abstracción, instalaciones, arte digital y obras de crítica social, sin que ello haya generado represalias.

En cuanto a los proyectos internacionales del taller Díaz Oduardo, Tamayo refiere que la Bienal de pintura mural InterNOS ha dejado más de 180 murales en Santiago de Cuba, con participación de artistas mexicanos, estadunidenses, venezolanos y colombianos, quienes en ocasiones han donado recursos materiales.

Para diciembre están previstos el encuentro de grabado GRAPHI-K y el de cerámica Terracota.

“Tenemos que seguir buscando soluciones, porque el bloqueo va a seguir. Cada día vemos que aparecen más locos tratando de asfixiarnos un poco más. Y nosotros, desde nuestra visión de artistas y ciudadanos cubanos, tenemos que buscar soluciones a nuestros problemas”, concluyen ambos creadores.

“Cuba no es una amenaza para el mundo. Hemos demostrado que somos un país solidario e internacionalista. Hemos dado de lo poco que tenemos, no damos lo que nos sobra.”

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