Luis Ricardo Guerrero Romero
El tipo se acercó a mí de una manera seductora, y hablando bajito me preguntó sí creía que podíamos ver el pasado. Obvio, sólo creí que su pregunta era parte del viaje que estábamos quemando en aquella zona boscosa cerca del Valle de los Fantasmas. Le contesté que eso es imposible, pues es más seguro ver algo que sucederá a volver a ver algo que ya sucedió, es decir, eso ocurre cuando se tiene el poder de regresar el tiempo, pero es imposible, el tiempo avanza y no gira, así que, eso de ver el pasado es inoperable. Con la garganta cerrada, pero con los ojos profundamente abiertos, entre humaredas grisáceas y tranquilidad nocturna lejos de la civilización, Bruno me habló sobre el brillo que acá en la Tierra se deja ver desde la bóveda astral. Según sus lecturas, el brillo de las estrellas es una realidad que hace miles de años luz destelló, y en la noche se aprecia el pasado de cada astro sideral. Me pareció interesante el dato, útil para un viaje así, pues quizá el ser humano tenga esa misma luz, únicamente se ve el centelleo de las cosas efectuadas, se le valora por lo que hizo, y no por lo que hace. Porque, de todos modos, somos un eterno presente-pasado.
Qué regalo tan grande brillar como las estrellas, qué desdicha más ruin brillar siempre allá lejos, inmóvil para el ojo humano, allá donde todos brillan sin ser brillantes. Las estrellas son sólo un integrante más de todos los astros, astro es la denominación general que se le asigna a todo cuerpo cósmico-celeste que “vive” en las alturas, −claro que lo digo en un contexto ejemplificado. Pero lo que no es ejemplo, sino mitología, es la espectacular y celestial mujer Virgo; Virgo, cambio su nombre luego de subir al cielo y convertirse en constelación que lleva dicha nominalización, sabiendo que al estar entre los mortales su nombre inicial fue Αστραια, Astraia˃ astrea˃ astro. Astrea, según Grimal, decidió elevarse al firmamento luego de ver las injusticas que los hombres realizaban, pero antes de llegar a las bóvedas añiles, detuvo su paso con unos campesinos a quienes les pretendió enseñar las acciones buenas, pero al ser rechazada se refugió en el cielo, en una constelación Virgen. Los textos bíblicos nos mencionan que Dios al crear el mundo lo fue poblando de astros, como el astro mayor, el Sol y hay más elementos bíblicos que nos hablan de los astros, como es el caso del libro de Ezequiel 32. 7-8 “…todos los astros que brillarán en los cielos los vestiré de luto por ti.” Y aunque esta palabra es de origen mítico griego, la relación más cercana es con el latín: astrum, astro, que se relaciona con estrella (stella). Como en muchas de las palabras, existen sus derivadas, así encontramos: asteroide, astral, astroso, astronomía, astrología, astrolabio, buscador de estrellas guía, astrofísica, y demás astro ideas que se generen. Pero si deseamos saber algo más profundo sobre la vida extra terrestre astral, habrá que recurrir a Stephen W. Hawking, quien en sus agujeros negros nos sigue revelando mucha luz.





