José Cueli

Escribió hace algunos años Carlos Payán Velver, director fundador del periódico La Jornada, Un sicoanalista habitado por la poesía:

“Abandono divagaciones para, si me permiten y con tu venia, Cueli, algunos, sólo algunos de los muchos textos en los que pude ir descubriendo la poesía de la que está impregnado tu nuevo libro.

“Sobre el delirio: Delirar, / delirio en que las huellas / mnémicas / cubre la cerrada losa nocturna, / para levantarse por la / mañana, / pisar suave, como para no / despertar, / quedo, quedito, / paso a pasito, / la idealización de la madre en / Dulcinea, / regazo de la nana, / cuna protegida, / reloj imaginario / de horas arbitrarias, / magia, / mezcla de alfabetos y arrullos, / letras grabadas en que / Dulcinea / aparecía y desaparecía.

“Cotidianidad: Olor a duelos y quebrantos, / oriflama en los aires, / símbolo de soledad. / Impetuosas sombras que caían / sobre el fresco delirar, / dejando un rancio olor a tierra / y muslos de mujer, / sobre los que un día / se enredaron las hojas de los / libros / que con adicción leía / el famoso hidalgo.

“El amor: Llamado que se desborda en / un flujo, / mezcla de trastornos del cuerpo / y pensamientos en torbellino,/ débiles, dispuestos a penetrar, / a hundirse en el otro.

Destino implacable / de cuerpo insuflado en los / miembros, / voz temblorosa, / garganta seca, / ojos deslumbrados por el / resplandor, / piel ardorosa, / corazón palpitante, / confusión de la expresión del / amor / con la del miedo / o la rabia.”

Y otro más:

“Sexualidad, visión de lo / invisible. / Montaña de colores que / chorrea hasta las rodillas, / pájaros verdes borrachos de / naranjas dormidas, / visión cristalina delirante / de pálidas representaciones / de la espera, / espera que nunca llegará / y es presencia de la necesidad / de ella, / por la percepción, / siempre irreal.”

Sobre las penumbras del inconsciente:

“Objeto sordo de la propia / escucha, / petrificado perfil de niño / enloquecido, / que no desciende de su / memoria / sino de su olvido, / sin puntualizaciones / ni silencios.”

Y, para terminar, este último, que en una sola línea encierra todo un poema:

“Te espero a la orilla de tu sombra.”

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