Jaime Nava

Continúan desapareciendo mujeres en San Luis Potosí. Cuesta trabajo creer que en los últimos meses se hayan puesto de acuerdo un grupo de mujeres potosinas para huir por hartazgo o con el novio como sugirió hace unas semanas el notario Federico Garza. ¿Qué está pasando en el estado? Nos preguntamos algunos mientras el encargado de la Secretaría de Seguridad Pública se atreve a autoevaluarse con un 10 como evidencia del poco respeto que Arturo Gutiérrez García le tiene a la inteligencia de los potosinos.

¿Qué ha cambiado en los últimos meses? El inicio de la Base de Operaciones Mixtas y el nombramiento del hidalguense Julio César Pérez Ramírez como titular de Fuerzas Municipales y al originario del Estado de México, Leobardo Aguilar Orihuela como director de Policía Vial. De ellos, resalta el último luego de haber sido acusado por elementos municipales de presumirles que él viene a hacerse rico porque goza de la protección de Ricardo Gallardo Cardona a quien supuestamente le habría hecho un favor en el penal de Ocampo, Guanajuato, donde se habrían conocido.

Familiares de Cinthia Paola Castro, de quien no se sabe nada desde hace casi un mes, revelaron que una patrulla permaneció durante una hora frente a la parada de autobús donde Cinthia fue vista por última vez; sin embargo, las autoridades aseguran que no conocen a qué corporación pertenece esa patrulla. Preocupa que sea tan difícil saber quién o quiénes eran los policías a bordo y que los vehículos policiales no estén siendo monitoreados las 24 horas para conocer qué hacen las personas que a pesar de tener encomendada la seguridad no están exentas de colaborar con los grupos de delincuencia organizada.

En San Luis Potosí la cifra de desaparecidas acaba de alcanzar el promedio de una persona por día. Con esos números el gobernador sostiene a sus funcionarios en una Procuraduría cada vez menos confiable y, como si el incremento de jóvenes sustraídas fuera una buena señal, Carreras les ordena seguir “trabajando igual”, según dijo el propio Gutiérrez García.

Hábil para delegar la responsabilidad de los temas difíciles, Ricardo Gallardo Juárez ha salido casi airoso de las críticas ciudadanas en materia de seguridad al evitar hablar en serio con los medios sobre esos asuntos y dejar, como es costumbre, que otros declaren por él. Cómodamente, el alcalde de la capital ha pedido que sean los vecinos quienes formen sus “comités de seguridad” o, recientemente, tuvo la extraña idea de avisarle a los criminales que posiblemente van a retirar las cámaras de vigilancia del Centro Histórico para colocarlas en otras zonas de la ciudad.

Preocupados por sus proyectos económicos, políticos o de imagen personal los que gobiernan ignoran –o permiten– que San Luis Potosí va encarrerado a convertirse en el nuevo Estado de México o Ciudad Juárez. Son ellos los que aseveran ufanamente que se sienten seguros al caminar solos y de noche por las calles, pero ni eso hacen.

En su mayoría hombres, es normal que abusen de la retórica para hacernos creer que la seguridad en el estado es una maravilla bajo su mando. Quizá si ellos no cobraran sus quincenas del erario su opinión sería distinta. Tal vez si no supieran que a sus hijas las cuidan todo el día con cargo al presupuesto, sus palabras serían otras. Posiblemente si sus hijas usaran el transporte público, ninguna joven se esfumaría antes de llegar a su casa. Seguramente, si sus hijas estuvieran ausentes nadie pensaría que se fueron con el novio, por problemas o por gusto. Si las hijas de quienes gobiernan se hubieran desvanecido, sin eufemismos ni prejuicios, las dejarían de llamar: impunidad.

Han pasado 312 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.

Han pasado 28 días y aún no sabemos por qué Cinthia Paola Castro no llegó a su casa

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

@JaimeNavaN

Reloj Actual - Hora Centro de México