Jaime Nava
La influenza ya no es la única enfermedad de la que debemos cuidarnos en esta temporada, aparentemente el extraño virus conocido como mutis sandria agarró con las defensas bajas al alcalde de la capital y lo hace enmudecer cada vez que algún reportero, con grabadora en mano y sin cubrirse la boca, formula una pregunta relacionada con la misteriosa proveedora de medicamentos: Sandra Sánchez Ruiz.
En múltiples ocasiones, Angélica Campillo, reportera de La Jornada San Luis, ha cuestionado a Ricardo Gallardo Juárez sobre el último pago que el ayuntamiento hizo a Sandra Sánchez Ruiz, motivo por el cual fue eliminado su registro como acreedora de los documentos oficiales; también, la reportera le cuestionó si conoce a Julio Aspe Hinojosa, abogado de Sandra Sánchez Ruiz en el juicio de amparo en contra de una orden de visita emitida por el SAT.
Sin embargo, de forma sorpresiva, Gallardo Juárez enmudece y se aleja, dejando a la reportera sin respuesta y a los potosinos sin información. En una ocasión, cuestionado sobre Sandra, el alcalde guardó silencio, sonrío –como disculpándose por ser víctima del raro padecimiento– y continuó sin problemas de voz resolviendo las preguntas de otros medios sobre asuntos menos complicados.
Afortunadamente el Servicio de Administración Tributaria tiene a un equipo trabajando en el desarrollo de una cura para evitar su propagación entre los demás trabajadores y funcionarios del ayuntamiento de San Luis Potosí. Fuentes al interior del SAT confirmaron que la semana pasada se le requirió formalmente la documentación relacionada con las actividades comerciales de la fantasmal Sánchez Ruiz, quien solamente parece haber venido a descontrolar la salud financiera del municipio para luego desaparecer.
De los quince días que el SAT le concedió a la fantasmal Sánchez Ruiz para que presentara los papeles sólo han transcurrido cuatro; es decir que hasta después del fiestón que tendrá Rubí por sus quince años los potosinos podríamos conocer avances en la investigación que realiza por una parte del SAT y que, en representación de Sandra, atiende una contadora importada de la ciudad de México.
En un episodio más de la novela “municipio quebrado”, el ayuntamiento potosino demostró que el dinero no falta para continuar la campaña del proyecto gallardista y en esta ocasión su estructura se encuentra distribuyendo vaporeras con la leyenda “Pollitos con gallardía” junto a la imagen de un pollo y un cascarón roto.
Con la acostumbrada opacidad, ni Gallardo Juárez ni sus empleados han informado a quién le adjudicaron la elaboración de las vaporeras ni el costo de las mismas. Tampoco han dado a conocer cómo y en qué gastaron durante noviembre el dinero de los potosinos que habitan la capital a pesar de que ya ha transcurrido la mitad de diciembre. También se desconoce si dentro de cada vaporera se incluyó el libro “recetas al vapor” de la famosa Sandra Sánchez Ruiz.
Si el ayuntamiento está en quiebra ¿de dónde obtienen el dinero para realizar obras o sostener programas necesarios pero insostenibles sin recursos? ¿Quién paga y a qué precio? ¿Por qué el silencio y la opacidad?
Tema aparte: La Universidad Autónoma de San Luis Potosí aprobó un presupuesto de tres mil 31 millones de pesos para ejercer durante 2017. Todo estaría bien si el dinero se invirtiera correctamente en la educación y no en millonarios bonos discrecionales que reparte el rector entre su fiel camarilla de sumisos mientras continúan encareciendo la educación hasta convertirla en un producto de lujo. La UASLP debe dejar de usar a sus estudiantes como caja chica para obtener ingresos no etiquetados de los que pueden disponer a su antojo.
Han pasado 354 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.
Han pasado 70 días y aún no sabemos por qué Cinthia Paola Castro no llegó a su casa
¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos
¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!
@JaimeNavaN





