Paula Carrioza

El hogar que habito, exposición que se presenta en el Museo Amparo, congrega la obra de 60 artistas latinoamericanos de varias generaciones que proponen una “idea poderosa: antes de existir, habitamos”, señaló Laura Pacheco, gerente de la Colección Femsa, acervo “corporativo de vocación pública” que en 2027 celebrará su 50 aniversario.

Incluye obras de Francisco Toledo, Fernando Botero y Leonora Carrington. Plantea una narrativa curatorial que, de lo micro a lo macro, del cuerpo a lo social, aborda temas como la identidad, la historia o el territorio, lo mismo a nivel personal que como sujetos inmersos en una región compartida.

La exposición, concebida para el Museo Amparo, en Puebla, consta de 30 piezas que por primera vez salen de la colección para su exhibición. Curada por Eugenia Braniff, Paulina Bravo y Beto Díaz, la muestra toma su nombre de una de las piezas incluidas: Y vas cobrando forma en el hogar que habito, de Galia Eibenschutz.

“Nos parecía provocativa esta imagen del hogar que habito, no como un sitio, no como una entidad física, sino como algo más metafórico y simbólico que nos permitiera ir desdoblando algunos temas que parten de esta reflexión que se ha generado de la máxima de René Descartes: ‘pienso, luego existo’, que provoca una separación entre el sujeto y el mundo, entre la mente y el cuerpo”, expresó Braniff.

Acompañada por Ramiro Martínez, director del Museo Amparo, agregó que, apoyados en esta idea, propusieron una lectura que lleva a repensar las categorías que permiten establecer ese habitar en el mundo.

Por tanto, Braniff mencionó que El hogar que habito parte del cuerpo, el primer espacio habitado, incluso desde la concepción, para ir avanzando hacia un cuerpo que es el vehículo que permite establecer esa relación.

La también curadora Paulina Bravo refirió que en las primeras salas se exponen obras que dejan ver cuerpos en tránsito, partiendo hacia territorios, y lo que enfrentan en tanto espacios, como violencia, migración o explotación, la forma en que se participa en ellos o las estructuras que los conforman y cómo se puede formar parte de esos territorios.

Un textil recibe al visitante

La muestra abre en el vestíbulo del Museo Amparo (calle 2 Sur 708, en el Centro Histórico de Puebla) con la instalación Redasilú (Vendrá la memoria), de Ana Hernández, tejido de 68 bules unidos por cuerdas de henequén que hacen referencia a las 68 lenguas originarias del país y a sus culturas, proponiendo que éstas son formas de relacionarse, de entender y de organizar el mundo; es decir, habitarlo a partir de una nueva cartografía.

Enseguida, distribuidos en otras salas se presentan los cinco núcleos temáticos que exploran asuntos como el hogar, la memoria, los territorios compartidos y la relación del ser humano con otras especies.

El primer módulo temático es Desde y hacia el cuerpo, con obras de Magali Lara, Geles Cabrera, Francisco Toledo y Manuel Álvarez Bravo. Sigue Fragmentos y tensiones, que deja ver al territorio como el espacio marcado por relaciones de poder, conflictos y transformaciones, temas evidenciados en obras como Objetos de mi jardín, instalación realizada por Miguel Fernández de Castro con objetos encontrados en el desierto de Sinaloa.

El tercer núcleo es Estructuras coloniales: Sobre la invisibilización de las identidades, donde se analiza la forma en que la colonización estableció jerarquías en personas y saberes, perspectiva que se refleja en La artesa que vino del mar, pieza de Aydeé Rodríguez López, que recupera historias de comunidades afromexicanas y pone el foco en identidades históricamente borradas.

El recorrido sigue con El territorio doméstico, que pone la mirada en los espacios cotidianos, como cocinas, baños y habitaciones, considerando la casa como espacio de construcción de vínculos; destaca la pieza Mil novecientos cincuenta y cuatro, de Mauricio Gattas, instalación que reconstruye una cocina típica regiomontana de mitad del siglo XX a partir de recuerdos familiares.

La exposición cierra con Habitar el mundo, núcleo que aborda la interdependencia, el cuidado y la reciprocidad existente entre la naturaleza y otras especies; resaltan obras como la instalación Andrómeda 7, 60, de Tomás Saraceno, quien a partir de estructuras de acero y fibra de carbono explora la correlación y al mismo tiempo la unidad.

La exposición El hogar que habito: Obras de la Colección Femsa concluye el 25 de enero de 2027, con un programa público que ampliará los ejes temáticos de la muestra.

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