Bernardo Bátiz V.
Hace unos días fui invitado por un estimado grupo de activistas sociales y políticos, encabezados por la contadora Bertha Luján, a una charla sobre el libro ¡Gracias!, publicado por la Editorial Planeta; el autor es Andrés Manuel López Obrador, que como nadie ignora fue presidente de México. Por supuesto que acepté y estuve puntual a las seis de la tarde en una casona al oriente de la alcaldía Coyoacán, Ciudad de México.
Asistieron, calculé, unas 50 o 60 personas y el evento tuvo lugar en un amplio patio cubierto con una lona; cuando pasé al lugar del orador ya estaba el espacio casi lleno, saludé a los que estaban cerca, la mayoría personas adultas, pero también algunos jóvenes estudiantes. La contadora Luján hizo una cortés y breve presentación, en la que recordó que cuando López Obrador fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, de 2000 a 2005, me designó procurador de Justicia de la capital, cargo que ocupé durante su gobierno y cuando se separó, con motivo de los problemas políticos con el presidente Fox y el intento fallido para desaforarlo por celos políticos y con objeto de perseguirlo penalmente por haber abierto un corto camino que conducía a un hospital.
El libro es por varios motivos peculiar; en esta época en la que casi todo se lee por vía electrónica y las ideas circulan a gran velocidad por las redes sociales, volver al libro, invento tan importante para la humanidad; estoy convencido de ello y me cuento entre quienes consideran que los libros no pueden ser sustituidos por innovación alguna por ingeniosa o moderna que sea.
El número de sus páginas no es pequeño, se trata de nada menos que 555 páginas, pero también, estoy seguro y quienes lo lean estarán de acuerdo de que significa una aportación a la historia de México, para comprender lo que se ha designado como la Cuarta Transformación.
El libro llama la atención desde su portada; en ella aparece el título ¡Gracias!, el logotipo de la editorial y el nombre del autor, pero lo más destacado es la fotografía tomada desde las alturas, un poco oscura, en la que se distingue a López Obrador en medio de una multitud, sonriendo y en mangas de camisa, caminando como tantas veces lo ha hecho entre la gente; sin duda, esta portada es digna de ser observada y recordada ya que, nos adelanta el contenido del texto.
La edición es de 2024, pero la invitación de mis amigos de Coyoacán demuestra que, después de dos años, sigue atrayendo la atención de quienes tenemos interés en este tema. Puedo decir que es, precisamente, esta obra la descripción de tan importante transformación, cambio de época, inicio de una nueva etapa en el devenir de México.
Los lectores de libros nos preguntamos generalmente a qué género corresponde lo que leemos, la obra que cae en nuestras manos; ¡Gracias! no tiene un género estrictamente hablando, si bien se ve, es una combinación de diversos géneros: historia, biografía, crónica, consejos para el futuro y especialmente, el señalamiento de una línea de conducta a los jóvenes que lo lean.
El índice indica que el autor dividió el contenido del texto en 20 capítulos, precedidos por una introducción y al final redondeados por un apartado que denomina “Notas”.
Por supuesto la motivación principal de este artículo es referirme a su contenido e invitar a todo mundo a que lo lea; no es una obra de altos vuelos literarios, pero sí es un texto bien escrito y cuidado, que se refiere a una etapa muy importante de la historia de México; no es estrictamente una biografía, ni tampoco un compendio de historia, pero tiene algo de ambas facetas, voy a mencionar algunos de los personajes a los cuales hace referencia expresa, citándolos por su nombre y de los que relata hechos o da una opinión sobre su conducta y su forma de pensar; están desde luego algunos amigos y colaboradores cercanos y destacadamente menciona como un dato importante el nombre de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.
Entre los que me parecieron dignos de ser considerados y para despertar la curiosidad de los lectores, menciono a los siguientes: Napoleón III, Maximiliano, Catarino García, Julio Antonio Mella, el Che Guevara, Sandino y García Márquez. Se refiere también a Gabriel Boric, a Pinochet, a Alfredo del Mazo, a Gonzalo Martínez Corbalá y otro muy distante, Emilio Álvarez Icaza.
Otros temas que llamaron mi atención fueron los relacionados con la ética pública; en especial lo que, en su opinión, significa la Cuarta Transformación, cuya ética y motivación fue lo que considera “el Humanismo Mexicano”. Esto último parece que es la esencia de la obra, la primera transformación fue la Independencia: la segunda, la Reforma; la tercera la Revolución Mexicana, y la cuarta la transformación pacífica del largo gobierno priísta a este cambio movido por valores definidos como “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” y en pocas palabras “Por el bien de todos, primero los pobres”.
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