Carlos López Torres

Simuladores de toda la vida, los dirigentes sindicales de la sección 26 y sus respectivos grupos liberales y neoliberales, afiliados básicamente a los partidos PRI y Panal, grandes perdedores de las pasadas elecciones, compiten por la acotada dirección de la entelequia sindical, simulando que el próximo congreso representará un hito democrático en la vida de la organización, dada la gran cantidad de suspirantes a suceder al desprestigiado secretario general saliente.

Sin embargo, en las tradicionales asambleas generales donde la línea era impulsar a los secretarios generales delegacionales, integrantes de la estructura sobre la que recae la tarea de mantener la simulación y el verticalismo propios del corporativizado sindicato, la inquietud sobre lo ocurrido en Oaxaca en la víspera del evento sindical local se manifestaba de diversas maneras.

Algunos comentaban estar francamente temerosos de la implementación de una serie de medidas administrativas, que profundicen las medidas de control de los maestros ya existentes, como el proyecto de hacer que los supervisores se mantengan más en los salones de clase para vigilar el  “trabajo” pedagógico de los compañeros.

Otros, de plano temían que en el diálogo que se iniciará hoy entre la CNTE y Gobernación, de discutirse el tema de la reforma educativa, se dé marcha atrás en algunos aspectos, aunque lo laboral-administrativo que es el cien por ciento se mantenga, principalmente para aquellos estados bien portados. En cuyo caso los maestros potosinos saldrían perdiendo, comentaban algunos profes.

En cuanto al terreno meramente sindical, algunos comentaban sobre la pertinencia de que se haga una investigación a los fideicomisos y negocios que maneja la sección, dada la opacidad prevaleciente en la administración de esos fondos.

De manera particular algunos se referían al tema de las jubilaciones en el futuro, así como la necesidad de ahondar en el caso de los adeudos a miles de maestros por diferentes conceptos que llevan tiempo sin pagarse. Muchos temen que les ocurra como a los maestros de telesecundaria o como a los jubilados que se les adeudan bonos.

En fin, la falta de información y la necesidad de la misma, son el caldo de cultivo de la tradicional rumorología sindical, las verdades a medias, la doble moral de los dirigentes que se ostentan como parte oficial cuando les conviene y parte sindical cuando así se requiere.

Lo que sí está claro es que el mandato, no de la base, sino de los verdaderos amos del sindicato una vez refrendado el pacto gobierno-charrismo sindical, es mantener el apoyo a la mal llamada reforma educativa y evitar por todos los medios que el magisterio potosino desborde los límites impuestos por la dupla en el estado.

En tales condiciones el Congreso de la Sección 26 no dejará de ser un acto rutinario que dé respuesta a la demanda empresarial de avanzar en la privatización de la educación. Por supuesto, los líderes sindicales oficialistas lo seguirán haciendo con el mismo gusto que han apoyado la reforma laboral-administrativa, aunque en voz baja seguirán simulando que no están de acuerdo, sólo que…

Reloj Actual - Hora Centro de México