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El aborto es un tema sumamente complejo

María Elena Yrízar Arias

Desde que estudiamos en la Facultad de Derecho de la UASLP, allá por los años 1976-1981, escuchaba diversas discusiones sobre el asunto del aborto. Me parecía entonces que no era algo tan ligero de discutirse. Primeramente en el caso de las mujeres que abordaban el tema, algunas decían ¿cómo vamos a hablar del aborto, si ni siquiera sabemos si algún día seamos fértiles? Desde luego, pensando en nosotras como si fuera el caso de tener que decidir algo así, como el interrumpir un embarazo abortando el producto fetal. Otra opinión era que resultaba irresponsable hablar de una posibilidad que todavía no se sabía si tu cuerpo podría o no tener un embarazo, pues no estábamos en ese presupuesto, como para opinar tan a la ligera y estábamos muy jóvenes e inmaduras.

En el caso de referirnos al aborto que se aplicaran otras mujeres, entonces hasta se puede opinar fríamente, pero con las reservas del caso. Porque no es lo mismo ver la viga en el ojo ajeno que sentir la propia. Es importante destacar desde qué óptica se ven las cosas. Verlo en el pellejo propio tiene implicaciones sicológicas y religiosas muy lacerantes en el pensamiento y sentimientos, porque para algunas mujeres abortar es inaceptable, porque practicarse un  aborto provoca generalmente una reacción moral en nombre del derecho fundamental a la vida, que es un derecho humano de primera generación reconocido legalmente a finales del siglo XVIII, en la Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa, junto con otros derechos como a la libertad, a la seguridad y a la propiedad.

Este juicio moral tiene además connotaciones religiosas, no sólo porque las iglesias se han expresado sobre el tema en contra del aborto, sino porque en la historia de la humanidad ha existido una pregunta filosófica sobre el origen de la vida humana, que tiene que ver con el alma creada por Dios. Aquí existen tres aspectos desde donde se puede analizar el problema del aborto, que son la religión, filosofía y biología, son aspectos que se dan en el juicio moral que la sociedad hace sobre el aborto.

En otros casos, cuando pone en peligro la vida de la propia madre y desde luego hay múltiples casos de excepción, que se justifica el aborto, como por ejemplo ser víctima de una violación. Aunque hay mujeres que han sido abusadas o violadas y quedan embarazadas, y sin embargo deciden tener a sus criaturas. Porque también existen las honrosas excepciones de mujeres que afrontan las consecuencias de tener un hijo producto de la violencia en su contra y sin embargo consideraron que no deben abortar. Ahora gozan de sus hermosos hijos.

Hay que tomar en cuenta que una vez que existe la fecundación del óvulo, allí en ese momento empieza otra vida. Lo que está comprobado científicamente y lo podemos ver hasta en imágenes. Entonces, cuando se decide el aborto ¿deveras creen las mujeres que están decidiendo por su cuerpo? La respuesta es no. No deciden por su cuerpo. Lo que hacen es decidir por la vida de su hijo. Más claro, deciden privar de la vida a su hijo, o sea, que el hijo muere por decisión de la madre.

Algunas consecuencias de un aborto mal hecho es quedar infértiles. Así que cuando de verdad desean volver a intentar ser madres, no lo pueden lograr y allí es donde pueden surgir sentimientos como arrepentimiento, de baja estima, desvalorización y otros que surgen a largo plazo.

Karen Luna Bueno, investigadora jurídica del grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C., opina que sea legal o no, existe el aborto. Según lo declaró ayer a Rubén Pacheco del diario Pulso de San Luis. Tiene razón la abogada Luna Bueno, porque es irrefutable el hecho de que existen los abortos. También es irrefutable que existen los homicidios, pues unos privan de la vida a otros. Desgraciadamente se han convertido en hechos cotidianos. Son temas sumamente complejos.

Ayer, el vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Juan Jesús Priego Rivera, declaró al mismo periodista Rubén Pacheco que la mujer no debe estar encarcelada, aunque se someta a un aborto. Sugirió que “más bien” la mujer necesita un sostén sicológico y afectivo de la comunidad, pues después de esa acción “no es ya la misma mujer. Hay un daño en su personalidad, en su psique”.

Otros aspectos a considerarse es que muchas mujeres se practican abortos clandestinamente no en hospitales, lo que las pone en peligro de perder su propia vida. También es importante señalar que algunas mujeres por el embarazo mismo, están en peligro de perder su vida o, desgraciadamente, los que peligran son los hijos que se gestan en el vientre, entonces, aquí hay que salvar la vida de la madre. No puede haber una mujer en riesgo de su vida en el momento del parto. He allí lo complejo del tema. No es un tema fácil. Tiene muchas aristas que deberán ser estudiadas debidamente. Abortar no es quitarte una muela y ponerte una prótesis. No es así de simple.

Es difícil decidir a una mujer tener un hijo de una violación o que no desea, pero también tendría la opción de dar el hijo en adopción. Siempre hay unos brazos amorosos esperando a que les llegue una criatura en adopción. Sería un gran acto de amor al prójimo, al no eliminarlo de esta vida. Es un asunto de mayor reflexión, porque no se debe legitimar el aborto tan a la ligera. Los estudiantes universitarios potosinos tienen jornada a favor del aborto. He allí donde el tema es polémico, unos a favor y otros en contra.

Aquí, hay que reflexionar ante esta pregunta: ¿Es derecho de la mujer decidir sobre una nueva vida que se gesta en su vientre? ¿Debe decidir quitarle la posibilidad de vida a un feto que en ella engendró? Bajo el argumento de que es su cuerpo y que por eso decide. ¿Será? ¿Tendrá razón? Habrá que analizarlo.

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