De último minuto, San Luis vence 2-1 a Bravos de Juárez
6 octubre, 2019

Luis Ricardo Guerrero Romero

La piel como símbolo es siempre un laberinto de ideas yuxtapuestas, hay quienes la relacionan con el concupiscible arrebato, otros con una envoltura; he oído que aquí en Mancornadas, una comunidad de San Vicente Tancuayalab le dicen cuero: −¡ya me chingates el cuero con ese machete! Expresión emitida por mi guía mientras nos conducíamos hacia el supuesto centro de salud que se inauguraría. Pero ya saben el resto de la historia, uno no acaba una profesión esperando ejercer en un lugar tan lejano de casa, tuve que hacerlo, tuve que tirar ese machetazo. La violencia es una expresión de paz cuando la inconsciencia reina. Así que, por eso en un descuido, tomé ese sable autóctono y me abalancé contra Herminio Campos. Iba a darle muerte antes de que él me dejará en el sepulcral centro médico en donde llevaría a cabo mi profesión.

Fue un hecho criminal de mi parte, lo sé bien. No me arrepiento, arrepentirse es una estupidez del pasado, de qué sirve el arrepentimiento si no remedia ningún acto. Eso me quedó más claro el día en que en palabras de Herminio Campos: “le dejé flojo el cuero de su pierna izquierda”.

Le expliqué que fue un accidente, una travesura, un ardid para calar sus reflejos, que en realidad no pretendía herirlo. Me apresuré a sanarlo con algún material esterilizado que llevaba en mi maletín. No lloró, no se quejó, me miraba tierna y odiosamente. Me indicó el camino para continuar sin él, pues yo era el símbolo de la esperanza. Pobre Herminio, cuando crezca sabrá que la vida de un adulto no es así de fácil. Lo dejé allí en ese polverío, desangrándose despacito como yo ahora en esta carretera por la cual creí me encontraría con otro Herminio y me sacaría de este paupérrimo lugar.

Lamentable es saber el caso de este médico que prefirió morir en una carretera que vivir humildemente en la comunidad de Mancornadas. Quizás abunden los calificativos para describirle, yo le diré flojo, sólo por cuestión técnica para ver el uso, abuso y mal uso de esta palabra. En primer término, tal galeno puede ser cualquiera que, al ver que las circunstancias no son agradables prefiere dañar y huir; en segundo lugar, habremos de distinguir un par de palabras: flojo, y, pereza. Qué tiene ese pseudo médico. Muchos dirán flojera, y unos dirán pereza. Yo, por ser quien redacta, me sumo a la pereza.

Con toda alevosía se ha intitulado este escrito como flojo, adjetivo muy empleado para describir a cuanto sujeto la vida le pesa y se entregue a la nada, al vivir por vivir. Idea errónea, adjetivo incorrecto. Debido a que, al nombrar a alguien flojo, le decimos: suelto, débil, etimológicamente algo suelto. Algo no fijado: silla, clavo, muela, y un largo etcétera. Lo flojo según el latín es lo laxo. No obstante, la idea de pereza es mucho más adaptada a las actitudes del ser humano. Estrictamente, el flojo no es perezoso. El segundo es un holgazán, la pereza es una condición; piger> pigerza> pereza, esa es la evolución de voz actual pereza. La cual designa al sujeto falto de voluntad para actuar. Como el perezoso del médico que encontré en la carretera, y al que después de oírlo, abandoné.