Muere menor en ataque armado contra familia en Tamaulipas
5 enero, 2020
“Terrorismo” en Irak y México
6 enero, 2020

Luz, siempre luz

Luis Ricardo Guerrero Romero

Ernesto terminaba de redactar con pericia una de sus últimas páginas antes de morir, aunque él, como todos nosotros, no sabía que era su última hoja escrita. No obstante, parece que, la conciencia de Ernesto era tal, al grado de saber con seguridad por algún designio que todo cuanto escribía podría ser su última página. En lo particular, yo admiré y admiro a Ernesto porque al parecer podría tener una comunicación trascendental. Por eso siempre se mostraba avispado ante la inminente finitud del hombre: la muerte.

Hace poco leí que no se trata pues de estar meditando en la pesadumbre la muerte, sino que, ser conscientes de ello, nos ayuda a distinguir lo valiosísimo de nuestro ser. Parece que algo así apuntó un tal Stefan Zweig.

Ernesto fue un hombre de luz, y fuera del ámbito esotérico, y lejos del clima exotérico lo era, y por decir algo más coherente, lo es. Todo lo anterior se me vino hoy a la mente casi al término de la madrugada cuando recordé las líneas bíblicas de Lucas 11: 34: ο λυχνος του αωμαρατος εστιν ο οφθαλμος (la lámpara del cuerpo es el ojo). Quizá Ernesto me podría ayudar a interpretar eso del ojo y la lámpara, pues obviamente en otro tiempo también había ciegos, pero con luz, y había y hay videntes, pero sin luz. Luz, siempre luz. Todos en algún momento hemos sido ciegos rodeados de luces, y hemos sido videntes opacados por los ciegos.

René Magritte en: The false mirror hace ver y vemos, un ojo, un ojo quietista, un ojo de luz, un specullum de lux. El sustantivo luz, lo rastreamos desde el latín: lux, brillo, de allí el lucero y de allí lucifer. La luz es siempre luz. Los teólogos aducen, sobre el hágase la luz. Pero la luz ya estaba hecha. El ojo vio la luz antes de hacerla. En el griego antiguo encontramos la voz: λυχνος (lucnos> luxnos> lux), una suerte de velón, lámpara. Así, pues, no se piensa en una luz suprema, sino manufacturada por el esfuerzo del hombre. Moraleja, si quieres ver luz, hazla, como Ernesto y otros más que ya reposan en un eterno Oriente.