Israel López Monsivais
Juan Carlos Monedero, politólogo rockstar de la Península Ibérica, en su último libro, Curso urgente de política para gente decente, expone que vivimos tiempos en que la gente decente (ciudadanos) anda perpleja y los canallas (clase política) envalentonados. Nos exhorta a recuperar la polis haciendo política al servicio de la mayoría y no para los intereses de la partidocracia.
En el tiempo donde el neoliberalismo va ganando la batalla haciendo que cada cual se vea como una empresa, que los políticos nos ven como clientes y el gobierno se limita sólo a prestar servicios a costillas de los ciudadanos con austeridad, recortes sociales y desmantelando el Estado social.
Es necesario transitar de la democracia directa a la democracia participativa. Dejemos de ser políticos ocasionales (el que sólo deposita su voto) para convertirnos en políticos profesionales (como lo explica Max Weber en su texto El político y el científico) que vivimos “para” la política con autonomía económica y no vivimos “de” la política.
Política en el bar es la iniciativa del ciudadano potosino Raúl Villafuerte Fernández, egresado de la maestría en Asuntos Políticos y Políticas Públicas de El Colegio de San Luis que ha logrado construir un espacio plural, heterodoxo, participativo y comprometido con la discusión de los asuntos públicos y la política que impacta en la vida diaria de nuestro país.
El proyecto inició en la coyuntura de las elecciones intermedias de 2015; se tuvieron discusiones políticas entre ciudadanos y académicos comprometidos con la participación, alejados de los partidos tradicionalistas que por el momento no eran opción. Al concluir las elecciones se continuaron los diálogos programados en el bar La Rúgula ubicado en la calle de Bolívar del Centro Histórico de la capital.
La última sesión a la cual asistí fue el jueves 17 de marzo para dialogar de transparencia, rendición de cuentas e incentivos con la asistencia de Juan José Barrios, politólogo experto en el tema. El debate nos llevó a la propuesta conocida como #Ley3de3, iniciativa ciudadana que busca manifestar el reclamo social y erradicar la corrupción de forma participativa y propositiva.
El ejemplo mas significativo de democracia participativa es el realizado por las organizaciones civiles (en SLP mención especial a Ciudadanos Observando y Educiac por su esfuerzo) que entregaron al presidente del Senado 291 mil 467 firmas para impulsar la iniciativa #Ley3de3 para obligar a hacer públicas las declaraciones patrimoniales de los funcionarios, conflicto de intereses y fiscal, así lo reporto el portal web de la revista Proceso.
En definitiva, la corrupción es uno de los mayores cánceres del país; nos cuesta cerca de 10 por ciento del PIB. En concreto, la transparencia y rendición de cuentas no solucionarán el problema sólo con cumplir la ley, deben existir sanciones. Por eso es necesario que el costo político a los funcionarios corruptos y opacos sea elevado.
Cuando la gente decente recupere la polis de los canallas envalentonados podremos construir democracia. Si los poderes del Estado y algunos medios de comunicación operan para ciertos intereses políticos y económicos, los políticos profesionales que vivan “para” política deben construir espacios abiertos para la discusión (Política en el bar) y ejercicios de democracia participativa como la #Ley3de3.
@francotiradort1





