• Las variantes del cansancio
  • Karam, Ganso y Pinche Transa
  • La Corte, a juicio en Palacio

Julio Hernández López

Aún cuando las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador suelen estar cargadas de información interesante y, con frecuencia, polémica, este lunes los medidores de explosividad política marcaron uno de sus puntos más altos: por voz andresina, Felipe Calderón Hinojosa fue señalado de practicar acciones que significan conflicto de interés; México fue declarado “país de fosas” por el subsecretario Alejandro Encinas, quien delineó una realidad nacional pavorosa en cuanto a delictividad e impunidad; los padrones asistenciales heredados del peñismo fueron dictaminados como casi inservibles o muy incompletos y cargados de clientelismo electoral y, para cerrar el cuadro como de preguerra política, el propio López Obrador colocó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al Poder Judicial de la Federación bajo una enérgica lupa paradójicamente “justiciera”, a cuyos escrutinios podrían producirse denuncias contra resoluciones judiciales que no le parecieran correctas a Palacio Nacional.

Una batería de declaraciones políticas que podrán generar las correspondientes reacciones de los personajes e intereses que se consideren afectados. Al final, la arenga que durante décadas ha acompañado marchas y protestas populares y que sintetiza el profundo enojo de buena parte de los ciudadanos contra tanto abuso, corrupción e injusticia: “el pueblo/ se cansa/ de tanta pinche transa”. López Obrador en modo manifestante, el máximo poder político del país soltando lo que parecería ser un preámbulo de combate, una aceleración de procesos ante amenazas externas, retos en camino o fabricaciones desestabilizadoras.

El silabeo guerrero se produjo en Palacio Nacional mientras, por ejemplo, en estos días coincidían en estancia en Madrid personajes peculiares (sin que haya testimonio de alguna reunión entre ellos): Carlos Salinas de Gortari, acompañado de su sobrina Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, senadora con licencia y presidenta del comité nacional priista (ella explicó que anduvo en la capital del Reino de España por razones de estudios de posgrado) y Enrique Peña Nieto y su actual acompañante de origen potosino. Días atrás, se difundieron versiones de que Vicente Fox Quesada también habría visitado la capital hispana.

Hay otros hechos que generan lecturas atentas en el ámbito obradorista. El duro golpe a la pretensión de los exdueños de la cervecería Modelo de que les fueran devueltos decenas de millones de pesos (hasta 34 mmdp) fue asumido abiertamente por AMLO como un acto suyo de intervención en el proceso de resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En los actos de su gira por Veracruz y Tabasco tocó el tema, señalando que “Intervenimos y afortunadamente otros ministros votaron en contra (de la resolución que propondría uno de los ministros), porque estábamos pendientes”.  Y planteó lo que luego repetiría  en La Mañanera de Palacio: “una cosa es que sean independientes estos poderes (el legislativo y el judicial), y otra cosa es que yo no los pueda señalar cuando hay actos de corrupción”.

Las palabras de López Obrador hacen recordar que el ahora presidente de la República ha solido transitar en terrenos provisionalmente apacibles mientras no detecta signos de acumulación concertada de acciones en su contra, y que esas etapas de “amor y paz” llegan a su fin, para dar paso a irrupciones discursivas, cuando su olfato político cree necesario excitar a su base social y electoral y de esa manera prepararse y protegerse ante eventuales golpes políticos por venir.

En ese contexto se ha llegado al uso multívoco de la situación de cansancio: del “ya me cansé”, del mendaz Jesús Murillo Karam y su “verdad histórica”, al constante “me canso, ganso” de López Obrador para enfatizar su decisión absoluta de llevar adelante ciertos planes, hasta llegar al virtual puño en alto en un Palacio Nacional así entendido casi como marcha callejera de protesta: “el pueblo se cansa de tanta pinche transa”. Así habló López Obrador.

Por cierto, la aprobación de la Guardia Nacional pasa justamente por ese abanico de probables alianzas o rechazos con fuerzas minoritarias, pero necesarias en términos de aritmética legislativa calificada, como son ahora las bancadas bisagra del Partido Revolucionario Institucional. Maltrechos y tan disminuidos, los priistas con asiento legislativo federal pretenden negociar a la alza, deseosos de convertirse en una versión del “Partido Verde Ecologista de México” (ahora en luna de miel con el obradorismo), para “apoyar” propuestas urgentes para el diseño obradorista como es la mencionada conversión (“provisional”, por cuatro años que en su momento podrían ser prorrogados) de las fuerzas militares en el nuevo organismo de policía militarizada denominado Guardia Nacional.

Respecto a Felipe Calderón, a quien AMLO no citó por su nombre en La Mañanera, ayer mismo respondió para negar que hubiera incurrido en “conflicto de interés, coyotaje, corrupción”, como lo planteó el político tabasqueño, quien mencionó que un exocupante de Los Pinos había pasado a integrarse al consejo de administración de una empresa (Avangrid, filial de la española Iberdrola, largamente mencionada esta en casos de compra de voluntades políticas mexicanas, sobre todo durante el calderonismo, para conseguir contratos, concesiones y privilegios varios).

Aún cuando Calderón pretende asirse a legalismos diversos, le han pillado con mucho más que los dedos tras la puerta de la corrupción. Léase al respecto, por ejemplo, el texto de Antonio Caso (en Twitter, @econoscopio ), publicado en julio de 2016 en SDP Noticias y titulado “Favor con favor se paga: Iberdrola y Felipe Calderón” (https://goo.gl/cM5dEX ). ¡Hasta mañana, mientras, por este asunto del conflicto de interés o corrupción, Felipe Calderón (de inmediato apoyado por Vicente Fox) reta a AMLO a un debate, en privado, en televisión o en La Mañanera!

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