Carlos López Torres
¿Será porque miles de mujeres potosinas se han visto obligadas a vender su fuerza de trabajo, ante las condiciones de vida cada vez más precarias que padecen en sus hogares, que le han bajado a la reproducción maternal, o será que las nuevas generaciones de “jóvenes y guapas” féminas potosinas finalmente han optado por aquel lema planificador que reiteraba hasta el cansancio: “la familia pequeña vive mejor”? Quién sabe.
El caso es que para recuperar la drástica baja en las participaciones federales del presente año, que suman poco más de 400 millones de pesos respecto al pasado año 2015, el espiado secretario de Finanzas del gobierno estatal, José Luis Ugalde, “les sugiere a las muchachas jóvenes y guapas, pues que ya se casen y tengan más hijos para que contribuyan a que podamos tener mayores participaciones”. ¡Vaya ocurrencia la del titular de esa dependencia!
Lo cierto es que como están las cosas en este caos económico-financiero que vive el país, ni siquiera la aprobación de la iniciativa legislativa 3X3 presentada por Transparencia Mexicana, lograría resolver la tremenda crisis que ha hecho añicos el fracasado programa de dádivas de combate a la pobreza, dada la manifiesta incapacidad de los gobernantes y la institucionalizada corrupción, que hace aparecer ante los millones de explotados y empobrecidos ciudadanos mexicanos que, efectivamente, la clase política del país “no está pasando su mejor momento”, como recién ha observado el ex rector de la UNAM Ramón de la Fuente, de visita en nuestra entidad para presentar su libro A quién le importa el futuro.
Y es que como bien dijo hace algunos días el investigador del CIDE Mauricio Merino, al analizar el informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), los administradores de nuestros impuestos y contribuciones son “tontos y rateros”, aunque cabe aclarar que en el caso de la Auditoría Superior del Estado (ASE) los informes han perdido credibilidad a ciencia y paciencia de los diputados, merecedores del desafuero o revocación del mandato, dada la omisión sistemática ante el pésimo desempeño de los sucesivos integrantes de la clase política potosina que llevan años sin estar en su mejor momento; improductiva políticamente y en medio de la corrupción y la impunidad.
Ciertamente, ante la evidente crisis partidista la sociedad empieza una búsqueda de participación política más directa, aunque como afirma el historiador Lorenzo Meyer Cossio: “la sociedad en México quiere cambios pero que no le cuesten”. ¿Será que la conservadora sociedad potosina se atreva a organizarse independientemente de la clase política anquilosada, para asumir los costos que implica un cambio que genere un nuevo contexto verdaderamente democrático en entidad?





