Luis Ricardo Guerrero Romero
Las manchas en el comedor hacían la descripción de que otra vez luego de 8 días volvió a ocurrir. Cada que pasaba a visitarla, es decir, cada semana era la misma narrativa: —Yo quería, se dieron las cosas, sólo pasó—. Aunque es una mujer pudorosa, quizás por las prisas, las manchas de unas manos femeninas repartidas en tramos pequeños sobre el vidrio del comedor eran la más clara evidencia del pudor perdido y del reinado de la impudicia.
Pero ¿yo cómo iba a juzgarla?, sólo fui su pasado antes de que ella decidiera inclinarse a la homosexualidad. Parece que tan mala experiencia le dejé, que por ese motivo optó por dejarse amar por las mujeres. Entonces aquello nuestro fue la solución, tenía que haber sido así. La decepción de una relación heterosexual encumbró las delicias de la pérdida del pudor hebdomadario que la mujer del coro de la iglesia a la que amé probó debajo de un hábito y un velo. Unas huellas en el comedor son la sacrosanta evidencia, que cada ocho días, luego de la misa, la madre superiora deja en el vidrio de la mesa de la que fuera mi mujer.
Es un clásico el rito hebdomadario, las reuniones de distintas religiones que semanalmente se efectúan. Asimismo, es un clásico, el que hay quienes congenian más con los dirigentes de dichas reuniones y se dejan hacer por la estima y el deseo. Ese fue el caso de la pudorosa y a la vez impúdica relación sexo-genital semanal de las mujeres que viven en el relato anterior. Más allá de ver los cómo pasó eso, nos interesa ver el pudor. Tal palabra herencia latina: pudendus, tiene el significado original de: torpe, feo, que causa vergüenza. Pero por otro lado está la pudicia, del latín pudicitia. Lo cual tiene el sentido de guardar y observar la honestidad, ya en lo que se dice, tanto como lo que se hace.
El pudor es un acto que únicamente pertenece a la especie humana, ningún otro ser vivo guarda o custodia su pudor. Además, que cada persona sabe hasta qué grado es pudoroso. La región pudenda en mujeres y hombres es valorada de distinto modo. Hay quienes ven impúdico ver pezones de mujeres, cuando es una parte natural de las mamas que tienen su función. La teoría nos dicta que la región pudenda se conforma por: el monte de venus, el clítoris, los labios de la vulva y el introito vaginal. Mientras que en el hombre son los genitales externos.
Ser o mantener el pudor tiene más que ver con la forma moral cultural que individualmente elegimos o fuimos criados. Pero también debe ser cuestión saber de cómo uno se valora y se da ofrecer a la vista de los que nos rodean.





