Al ciudadano Federico Anaya Gallardo,
por la amistad y las lecciones fuera del aula

Jaime Nava

Winter is coming es el lema de la casa Stark y una de las frases más repetidas en el norte de la ficticia región de Westeros, donde se desarrolla la trama de la novela y serie de televisión Juego de Tronos, tanto para anunciar la llegada del invierno más helado así como para recordar que siempre se debe estar alerta para enfrentar las etapas difíciles. En la capital del estado fuera de estación el característico blanco invernal ha sido sustituido por el amarillo banqueta con el que el ayuntamiento de la capital ha decidido cubrir cada rincón del municipio. Acción que en redes sociales han bautizado como el “rayo gallardizador”.

La semana pasada una cuadrilla de empleados municipales llevó el “rayo gallardizador” hasta el pequeño muro sobre la avenida Himalaya en el cual se lee la palabra “Lomas” y que hace apenas unos meses había sido pintado de blanco por una familia, vecina del lugar, de apellido Cuevas. Poco tiempo duraron los efectos de la gallardía sobre la avenida toda vez que en menos de 48 horas ciudadanos se organizaron para repintar y devolverle su tradicional color blanco a la pequeña pared.

La acción ciudadana, además de ser materia prima para desatar la jocosidad de los internautas en contra de la administración municipal que encabeza Ricardo Gallardo Juárez, debe reconocerse como un acto de resistencia ante el aumento desmedido de la bilirrubina capitalina que poco a poco ha enfermado a la ciudadanía de dependititis preelectoral conocida vulgarmente en San Luis y municipios vecinos como “gallardía”. Padecimiento que tanto los especialistas del Consejo Estatal Electoral como del Instituto Nacional Electoral están analizando en busca de cura.

Sin embargo, este sencillo acto de resistencia civil no preocupa tanto al alcalde como las voces que desde su municipio trampolín dejan escuchar los deseos de un alcalde cansado de ser el homólogo de membrete y ha intentado sacudirse los hilos que anteriormente había aceptado de su titiritero. Tal vez esa fue la razón que llevó a Gallardo Juárez a cometer el desacierto de revelar su intención de unificar a San Luis Potosí y Soledad en una especie de municipio metropolitano.

Hubo quienes restaron importancia a la declaración arguyendo que se trataba de una “cortina de humo” y pasaron por alto que desde el inicio de la administración el vocablo metropolitano ha sido una constante en diversos momentos como si intentaran normalizar la visión expansionista del mandamás perredista con base en la repetición de ese proyecto de asociación municipal. No por nada el periódico de autopromoción del ayuntamiento se llama El Metropolitano.

Además de la presunta división del nido en la cuna de la enchilada el presidente municipal debe sumar en contra al grupo de empresarios purificadores de agua que la falta de previsión y su comportamiento caciquil logró unificar con la única, y legítima, intención de negarse a perder sus fuentes de ingresos. ¿Qué pensaría el alcalde si al gobernador se le ocurriera regalar pollos frente a los negocios de su propiedad?

En San Luis Potosí viven grupos de ciudadanos que, como los Stark, se documentan, comprueban y cuestionan todos aquellos actos cometidos por autoridades de distintos niveles en los que se aprecien irregularidades en el ejercicio de la función pública. Aquí, como en Westeros, algunos han desoído el famoso Winter is coming. No está de más recordar que los potosinos parecen capaces de aguantarlo todo salvo cuando de caciques se trata.

Han pasado 200 días sin que se sepa el paradero de la pequeña Zoé Zuleica Torres Gómez.

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

@JaimeNavaN

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