Ciudad de México. La segunda sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) evadió resolver sobre la constitucionalidad del artículo 16 de la Ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfam), el cual niega a los militares que pasan a retiro, su derecho a portar insignias y obtener las credenciales correspondientes del grado inmediato superior.
Los ministros dejaron en incertidumbre a miles de elementos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana pensionados y/o que están a punto de pasar a retiro, que presentaron recursos de amparo o que los presentarán cuando dejen el servicio activo en contra del artículo referido –reformado en 2013-, con el argumento de que el tema no es de la competencia del máximo tribunal, por lo que debe ser un tribunal colegiado el que resuelva la demanda de incumplimiento de sentencia.
El quejoso, general Salvador Martínez Villalobos interpuso el recurso en contra de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), luego de obtener dos sentencias favorables (de un juzgado y un tribunal federales) en contra de la aplicación del artículo 16 de la Ley del Issfam, ya que la dependencia se ha negado a cumplir con los términos de la sentencia como es el emitir la documentación correspondiente que lo acredite con el grado superior.
Como los ministros le dieron la vuelta al asunto, pasarán meses para que el tribunal colegiado correspondiente resuelva en definitiva este asunto que generó molestia en el medio castrense desde la reforma legislativa de 2013, ya que los soldados consideran que la norma no puede aplicarse de forma retroactiva, además de que va en contra del reconocimiento a su trayectoria castrense.
Por ejemplo, si un coronel se retira tiene derecho –según el artículo impugnado- a recibir su pensión con el grado de general brigadier. Pero, no tiene la posibilidad de reclamar otros beneficios inherentes a su nuevo grado, como es el hecho de que en los hospitales militares los generales reciben un trato preferencial al resto del personal al contar con cuartos individuales y mejor equipados que los de los jefes, oficiales y tropa.
Lo mismo sucede en las prisiones militares, en donde los generales recluidos viven prácticamente en pequeños departamentos que no tienen nada que ver con las celdas del resto del personal.







