Luis Ricardo Guerrero Romero
Ya sabía que iba a pasar, lo mirarías otra vez maculando su cuerpo con la sonrisa salvaje del deseo, que ve y que gesticula, sabía que nunca debí confiar en ti, desde aquella tarde en el campo cuando bastó que oscureciera para que la luna y una casa de campaña estimularan la obertura del sexo-pasión. ¿Qué clase de hombre soportará tus estrategias para quedarse junto a ti? Nadie, porque al juntar desjuntas.
–Divaguemos sobre lo anterior. Las palabras como: juntar, junta, de junto, aburridas patologías de oficina “juntitis”. Nostalgias del niño que clama: ¡por qué no me juntan!; la voz enamorada del querer estar juntito al ser amado; son expresiones que comúnmente oímos. Desde tiempos aztecas sabemos que existe un simbolismo por lo junto en la cosmovisión del Tloque Nahuaque: “lo cercano, lo que está en el contorno, dueño del cerca y del junto”. La idea de lo junto es idea de fuerza, en muchas otras esferas del conocimiento lo observamos, ya en la alquimia y sus cuatro estadios, que son en sí, los cuatro elementos representados simbólicamente (fuego, aire, agua, tierra), los cuales conviven juntos; la Trinidad en el catolicismo que es tres, dos, uno (finalmente se juntan para ser un Dios). Todo en el mundo parece ser un conjunto de algo. Las letras, grafema por grafema evidentemente sólo nos significan juntas (no así como símbolo), y la palabra junto es una herencia del latín, aunque en esta lengua inicialmente no se distinguía el fonema /J/, sino que se asimiló dentro del fonema /I/, puesto que, de tal suerte encontramos la palabra: coniungo (reunir, estrechar las manos), pero también coniunctus, unión. Así podemos localizar: coniunctus> coniunctos> iunctos> junto. Ahora bien que, la idea de junto puede designar un adjetivo como en el caso de: Bianca y él viven juntos; o en el tema de: por qué todo junto se escribe separado, y separado, todo junto; y como adverbio en la noción de juntamente: el alcohol junto con la mujer, son mis dioses. En la lengua inglesa hay una idea muy paralela entre la unión de parejas y la unión de amistad, nos referimos al together, que es la liga del to más gehter, donde la semejanzas de costumbres estrechan la relación. Cabe mencionar que, la misma palabra latina ya descrita líneas arriba es la generadora de la poderosa y a veces inquisidora idea de conyugue. Juntar es fuerza, es unidad, hemos mencionado ya, asimismo distinguimos que nada por separado parece valer lo sufriente.
Recuerdo aquella porra de preparatoria: ¡júntense, júntense, júntense! Donde seguramente sólo yo pensaba que lo que gritábamos era: ¡seres unidos, seres unidos, seres unidos! Lo cual no tiene nada que ver con el grito de Marx: ¡Proletarier aller Länder, vereinigt euch! Pero sí con el saber que juntos es el resultado de la unidad, y que ya de eso nos narra Hobbes en El Leviatán. La idea de juntar, es un asunto muy complejo, tan denso de entender como el mismo hombre; juegos, estudios, ciencia, ocultismo, dioses, banalidades, funcionan sólo juntos. El arjé del universo es juntar, por contradictorio que se lea. La vida animal, ya humana o bestial, únicamente es concebida por juntar un par de cuerpos en el peor de los casos, y en mejor de los mismos, juntar almas y cuerpos. Sencillamente, un beso, no es tal sin la unión de otros labios.
Dios, sí debe ser tres o al menos dos, uno solo no significa nada. Una sonrisa de sólo un diente es una farsa, una blasfemia, una hostia sin creyentes, es el Maligno.





