Luis Ricardo Guerrero Romero
Dejar de pensar y comenzar a sentir, es lo que se requiere para elegir un consolador, hay tanta gente y tantos deseos en el mundo que a veces por mesura y cuidado de las “buenas conciencias” la búsqueda de un tipo de consolador se deja de lado, cuando no debería estar de lado sino en el centro, sobre todo cuando el devenir acelerado de la vida te impide tener un tiempo para ti. Quienes han logrado dejar a un lado la pena saben que la elección de un tipo de consolador ha sido gratificante para aquellas noches de soledad o bien sencillamente para esos días en que el ánimo sobrepasa la prudencia, tal fue el caso de la introvertida Gabriela Ruz, quien en su paseo por la ciudad de Hidalgo encontró ese consolador que había estado buscando en toda su juventud, no fue fortuito el hallazgo pues ella tenía la certeza que al asistir al denominado: “panteón inglés” en Real del Monte, Hidalgo, encontraría el tipo de consolador que andaba deseando desde sus 18 años. Al entrar al recinto consagrado a las almas cadavéricas de los ingleses yacidos en aquella región, la mirada de Gabriela Ruz fue arrebatada por la frase que se lee: Blessed are the dead who die in the Lord (Benditos quienes mueren en el Señor), con suerte esta frase se carea con la ideología del cerro judío en donde todos los sepulcros perpetúan su existencia. Pero pasos más adelante al pie de un nicho aparentemente olvidado por los curiosos estaba el tipo de consolador que la señorita Ruz había idealizado, tirado, oculto por la vergüenza de la tierra entre musgo y locura, olvidado se veía el tipo de consolador idealizado en la mente la joven Gabriela. Era la hija de Richard Bell (payaso enterrado en este cementerio), el tipo de consolador que Gabriela anhelaba, pues que mejor tipo de consolador que una mujer que había deseado morir junto a su padre. Fue el cadáver de Bell hija, lo que a Gabriela fascinó adoptando a esta honrosa memoria como su tipo de consolador. A ella elevaba sus ruegos, llevaba sus ofrendas, solicitaba su ayuda en momentos difíciles, la hija de Bell se convertía para Ruz como el santo consolador de cualquier creyente, Ruz creía en ella y en la promesa de que estaría algún día muerta al lado de la pequeña Bell gozando en la eternidad intangible, tal como piensan los católicos cristianos para encontrarse con su consolador, su tipo de consolador. Podemos respetar el tipo de consolador que Gabriela Ruz encontró en el “panteón inglés”, o bien, podemos pensar que un consolador es mejor vivo que muerto, pero sin duda es difícil creer que el tipo de consolador que se busca para tener paz consuele bajo la promesa de que al morir y serás feliz.
¿Qué es tipo?, según el anterior relato es un modelo o ejemplo de algo, en este caso de un personaje que es capaz de consolar, y que para el caso anterior vive en la mente de alguien. Sin embargo, al hablar de tipo es posible creer en naturalezas de algo: me gustan los libros tipo teóricos; o que se hable de especies o categorías: los tipos animales o vegetales; asimismo la expresión tipo puede dar la idea de un sujeto (aunque despectivo): no le hables a ese tipo; incluso tipo se le llama al carácter gráfico: la tipografía; hay además tipo de cambio, de interés, de imposición en el área de la economía. Parece ser que el sintagma tipo, suscita muchos tipos de uso. Fueron los helenos de quienes se registra el primer tipo de la voz tipo a partir de: τυπος (typo)> latín: typo> tipo; que desde sus anales es entendida con la idea de: forma, marca. De tal suerte que todos los tipos de uso de esta palabra están circundados por estás ideas. Cabe hacer mención de que tipo y la hija del payaso Bell no existió, pero tipo y sí.





