Alejandra Ortiz Castañeda
Al descubrir los restos del glorioso Coloso de Rodas, Plinio El Viejo quedó sobrecogido ante una inmensidad cuyo tamaño hacía “imposible abrazar un solo pulgar”. Constató así que la furia del terremoto no había logrado destruir la fuerza de ese milagro artístico, donde el bronce del dios Helios, tendido entre la arena, mantenía aún intacto su resplandor. Esa atracción por el fragmento ha recorrido la historia de la humanidad.
El curador C D Dickerson III recuerda este encuentro legendario como punto de partida de Broken (Roto), exposición curada junto con Andrew Sears, que abre mañana en el Palacio Strozzi y permanecerá hasta el 24 de enero de 2027. La muestra explora el significado estético y sicológico del fragmento en la escultura y revela una fuerza expresiva propia incluso en la imperfección o el daño. Una década de interés académico sobre el tema respalda esta lectura.
Las 80 piezas proceden de más de 60 prestadores internacionales, entre ellos el Museo Nacional de Antropología (MNA) de México, que aportó cinco obras, todas deidades o efigies femeninas, salvo el Chacmool de Tenochtitlan. A excepción de dos piezas peruanas de la cultura lambayeque, México es el único país que representa en la muestra los vestigios antiguos de todo el continente americano.
Pedazos de brío universal
La curaduría destaca por seleccionar obras de altísima calidad, algunas restauradas para la ocasión, como la colosal Mano derecha de una estatua, asociada tradicionalmente a Constantino, resguardada en los Museos Capitolinos. Esta escultura de mármol con el índice levantado muestra cómo la separación del cuerpo original le aporta una autonomía expresiva sugerente.
Liberado de su connotación étnica, religiosa, cronológica y geográfica, el fragmento logra preservar una universalidad esencial del ser humano: una hermandad forjada por el sufrimiento y la destrucción.
Ello es notorio desde la primera sala, Rostros, que reúne una serie de cabezas aisladas y muestra cómo la fuerza del fragmento trasciende el contexto histórico de su ruptura. Da igual si se trata de la cabeza mutilada de un Buda en Pakistán o Afganistán, o de los labios y la nariz del faraón Akenatón, que sobrevivieron pese a la devastación de sus efigies tras su impopular reforma religiosa. Lo mismo ocurre con la cabeza romana de una amazona, que conserva intacta la policromía roja de sus bucles, o con el rostro del obispo Andrea de’ Mozzi, que Arnolfo di Cambio esculpió y Dante inmortalizó en su obra; hoy es la única pieza que queda de su monumento sepulcral, desmantelado por la avidez del anticuariado del siglo XIX. Todas esas cabezas parecen dialogar entre sí, cargadas cada una de su propia pena.
En la sala Cuerpos se encuentra la Mujer escarificada de Tamtoc (200 dC), hallada en 2005 en esa antigua capital huasteca de San Luis Potosí (SLP), México. Los curadores la incluyeron entre las siete obras claves del catálogo como testimonio de fragmentación ritual deliberada: a diferencia de piezas rotas por guerras o terremotos, los huastecos la fracturaron y ocultaron bajo el agua como ofrenda, en un acto sagrado de transformación. Sus 52 escarificaciones en cada hombro la conectan con el calendario mesoamericano y la renovación cósmica.
Esta obra habla con el Torso de Livorno (siglo I aC), pieza de bronce rescatada en el siglo XVI en las costas de ese puerto toscano, que se convirtió en un tesoro predilecto de Cosimo I de Medici. Johann Zoffany la retrató en su célebre cuadro sobre la colección Medici en La tribuna de los Uffizi. Frente a la obsesión renacentista por restaurar y “completar” las esculturas antiguas, el Torso se conservó excepcionalmente sin intervenciones, y su belleza fragmentada conserva así una fuerza intrínseca propia.
Poder sustituido
La Mano derecha de la estatua ecuestre de Luis XV (1758) da cuenta de uno de los episodios más impactantes de iconoclasia política: la aniquilación y fundición del monumento en agosto de 1792, durante la revolución francesa. Situada en la actual plaza de la Concordia, luego escenario de las ejecuciones en la guillotina, la estatua funcionaba como un sustituto físico del rey en el espacio público, no como un simple adorno; por eso su arrasamiento se concibió como un “asesinato político”. La mano superviviente interpretaba el gesto de autoridad del soberano y hoy conmemora la disolución tanto del cuerpo físico del rey como del cuerpo político del Ancien Régime.
Dos esculturas mexicas ilustran la violencia colonial en Tenochtitlan: el imponente monolito de Coatlicue fue reducido a escombros, del cual sólo se conserva el fragmento con los cascabeles de su falda de serpiente; la estatua de Chalchiuhtlicue, en cambio, sufrió una mutilación selectiva, con el rostro desfigurado por un objeto afilado y los brazos amputados para anular el poder sagrado de la deidad.
El busto de bronce de Mussolini, exhibido en esta misma sección, fue acribillado por los partisanos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los orificios de bala en su rostro desarman la imagen intimidatoria concebida por el régimen y dejan al descubierto, tras la pretendida invulnerabilidad de su efigie, la prueba misma de su derrota.
Si en estos casos la fractura fue un acto de violencia o de castigo, en el arte contemporáneo se convierte en una elección consciente. Los artistas modernos y contemporáneos liberan el fragmento de esa secuela trágica para convertirlo en un lenguaje autónomo, como hizo Auguste Rodin al reducir el cuerpo a sus elementos esenciales para concentrar su vitalidad y movimiento. Artistas de hoy como Danh Vo, marcado por su infancia como refugiado vietnamita en el exilio, fraccionan y ensamblan esculturas históricas con elementos contemporáneos. La fragmentación se convierte así en una forma de reinterpretar la identidad y de evocar la memoria discontinua o el desplazamiento forzado de cuerpos y culturas.
La muestra, coorganizada con la Galería Nacional de Arte de Washington, viajará a Estados Unidos en la primavera de 2027 con un montaje adaptado. Al final, la pérdida y el fragmento redefinen la memoria y la resiliencia artística.







