Carlos López Torres
Algunas dependencias estatales parecieran estar en estado de obsolescencia, no sólo por su evidente incapacidad para atender los viejos y nuevos problemas que hace tiempo las rebasaron, sino porque no se ve por parte del titular del Ejecutivo voluntad política para llevar a cabo algunos cambios prometidos en el marco del primer informe de gobierno.
No es sólo que ciertos titulares no terminan de dar el ancho para el cargo que fueron designados, sino el evidente retraso legislativo en materia de seguridad pública, impartición de justicia y medio ambiente, por citar sólo algunos casos, que hace tiempo mantienen la permisividad para que se violenten impunemente las disposiciones legales en vigor.
Aunque no deja de mover a la hilaridad el caso del juez removido en Rioverde, con mariachis y Las Golondrinas como fondo musical, lo cierto es su actitud corrupta según denuncia de los abogados afectados, quienes además señalan como cómplice al agente del ministerio público adscrito a esa localidad, lo cierto es que no deja de ocasionar enojo el que ahora serán los habitantes de Tancahuitz quienes habrán de padecer al funcionario. ¿Qué no habrá modo alguno de parar este tipo de excesos?
Tampoco deja de molestar la pasividad de las autoridades correspondientes encargadas de iniciar la limpia anunciada, especialmente en la Procuraduría General de Justicia del Estado, dependencia en la que nadie cree dada su actitud permisiva en no pocos casos donde se han visto involucrados algunos funcionarios de los diferentes niveles.
En tanto, el secretario de Seguridad estatal, Arturo Gutiérrez, nos informa como nada grave existente en la revisión de mochilas a niños y jóvenes escolares, los ajustes de cuentas, secuestros, extorsiones y robos violentos continúan a la alza para iniciar el año con la misma tendencia que concluyó el pasado 2016. La incapacidad para detener la ola de violencia y el actuar de la delincuencia en la entidad es evidente. ¿Qué no habrá alguien que haga por los habitantes de la entidad en esa materia?
Pero donde la cosa ha llegado a niveles alarmantes es en lo referente al cuidado del medio ambiente y la contaminación. Ahí le va un ejemplo: La Dirección Estatal de Protección Civil, según afirma su titular, tomará acción por la contaminación del río Huichihuayán ocasionada por la empresa procesadora de jugo de naranja ubicada en ese poblado, que lleva años contaminando a ciencia y paciencia de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) y el comité integrado por diversas dependencias.
Mientras, el uso desmedido de agua y la contaminación de ríos va en aumento por parte de los ingenios en la Huasteca, con la consabida violación desde hace ya largo tiempo de la Ley de Aguas Nacionales, permitida por la Conagua y, por supuesto, con el silencio cómplice de la Segam.
Sabedores de tal actitud permisiva y tolerante de la dependencia cuya pésima gestión ambiental está fuera de toda duda, 32 ayuntamientos de las correspondientes demarcaciones municipales, siguen haciendo caso omiso sobre la norma que tiene que ver con los rellenos sanitarios, aunque la titular de la Segam, Yvett Salazar Torres, lleva meses amenazando a los incumplidos ediles con millonaria multas, aunque algunos ayuntamientos como el de Soledad, acusan a la funcionaria de no querer molestarse, ya no digamos en verificar personalmente los compromisos contraídos al respecto, sino siquiera contestar los oficios. ¿Qué no habrá quién le diga cuál es su función?




