• Oportunistas e impúdicos
  • “Defienden” a quienes odian

Carlos Fernández-Vega

Qué “solidarios” son los panistas: se presentan en público como “defensores” de los trabajadores, caso concreto del Instituto Mexicano del Seguro Social, y en “defensa” del sistema de salud que “está en crisis”. Y lo hacen subiéndose a un camión que no es suyo y nunca lo será, porque es tradición blanquiazul joderle la vida a quienes hoy dicen “salvaguardar”, amén de que su intención siempre ha sido sepultar las instituciones de salud pública.

Se trata de los mismos panistas que 17 años atrás (11 de octubre de 2009, en un clásico sabadazo) aplaudieron como focas cuando Felipe Calderón “extinguió” Luz y Fuerza del Centro y de un plumazo, feroz represión de por medio, dejó en la calle a cerca de 44 mil trabajadores de esa otrora paraestatal. Pero dicen “defender” y “reivindicar” sus causas.

Son los mismos, también, que, junto con los priístas, exprimieron al IMSS y mercantilizaron uno de los derechos humanos fundamentales, la salud de millones de mexicanos, para convertirlo en una simple mercancía, en un simple objeto para hacer “negocios” para sí y los “amigos” del régimen. En esa institución de salud pública subrogaron todo para facilitar el saqueo y su debilitamiento y “facilitar” la privatización sectorial.

Son los mismos que de la manera más despreciable protegieron a los responsables del incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora (5 de junio de 2009), en el que murieron 49 niños y más de 106 resultaron heridos, con secuelas de por vida. Esta guardería fue subrogada en el sexenio de Vicente Fox y prorrogada por Calderón en 2007, y a estas alturas nadie ha hecho justicia, y a lo largo de los años los panistas no han hecho un mínimo esfuerzo por atender los reclamos de los familiares, pero sí lo hicieron (al extremo del cinismo y siguiendo la instrucción del espurio Felipe Calderón) para bloquear cualquier acción de la justicia (recuérdese la denuncia pública del ex ministro Arturo Zaldívar y el hostigamiento, en una operación de Estado ordenada desde Los Pinos, del entonces secretario calderonista de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a la vez abogado corporativo del tóxico Germán Larrea y su Grupo México), garantizar impunidad (lo que han logrado) y dar cobertura, mediática y jurídica, a los familiares de Margarita Zavala que gozaban de la subrogación.

Sólo como cápsula de memoria, de Ernesto Zedillo a Felipe Calderón el IMSS subrogó más de mil 500 de sus guarderías para entregarlas a particulares por adjudicación directa y en un vergonzoso esquema de tráfico de influencias. En este espacio se publicó que en el último cuatrienio del sexenio zedillista, el número de guarderías concesionadas por el Seguro Social se incrementó 98 por ciento; en el gobierno foxista y el primer año calderonista creció 200 por ciento. Y en las tres administraciones, el inventario de guarderías directamente administradas y operadas por el instituto permaneció prácticamente sin movimiento. Y fue Zedillo quien cínicamente reclamó a quienes “injustamente” aseguraban que la tendencia gubernamental es la privatización de la seguridad social, y lo dijo precisamente cuando se privatizaron las pensiones y arrancó la subrogación de servicios del instituto, entre ellos los de las guarderías, incluidas las del Issste (alrededor de 60 por ciento de ellas se han privatizado).

Son los mismos que aplaudieron a rabiar la privatización de hospitales públicos para beneficiar a los “amigos” del régimen e hicieron lo propio para defender a capa y espada, y mantener impune la brutal red de corrupción en la compra de medicamentos, insumos y equipo básico para el sector público, con precios hiperinflados, en la que un puñado de políticos se hincharon de dinero a costillas del erario y de la salud de millones de mexicanos, sin olvidar las acusaciones por recibir sobornos de laboratorios trasnacionales. Y mientras ello sucedía, aplausos de por medio, los salarios de médicos, enfermeras y demás personal del IMSS se mantenían en el subsuelo, a la par que privatizaban la salud. Y como los ejemplos citados, muchos más.

En síntesis, son los mismos de siempre: corruptos, saqueadores, oportunistas, impúdicos y negadores de madre, que hoy dicen ser, con el impresentable Jorge Romero a la cabeza, “solidarios” con los trabajadores a quienes siempre han aborrecido.

Las rebanadas del pastel

La Gringa Maru Campos estaba muy quitada de la pena, sonriente, relajada y con su copita de alcohol en la mano, en la creencia de que ya la había librado y se mantendría impune. Pero, ¡sorpresa!: la Fiscalía General de la República podría citarla a declarar por el caso de traición a la patria. ¡Salud!

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