Carlos López Torres
Las polvorientas calles de algunos poblados en el fracasado sistema de riego más grande de América Latina, el Pujal-Coy, prácticamente han desaparecido, ante el abandono de las instituciones que hace decenas de años se comprometieron a otorgar todo tipo de beneficios y servicios a los miles de solicitantes de tierra dotados de parcelas, quienes al final de cuentas terminaron por ser “dejados a la mano de Dios” por las instancias municipales, dice entre emociones encontradas don Ladislao Ibarra, hombre del campo de carácter que participó en las tomas de tierras en esa zona.
En el poblado que vive desde hace decenas de años que lleva el nombre del proyecto irrigador, tan publicitado como la obra agraria más importante del gobierno de Echeverría, no sólo han desparecido las calles, sino hasta la fecha no existe drenaje y los servicios municipales como el abasto de agua, se tienen gracias a un gran depósito, una especie de tinaco construido por la comunidad que sólo sirve para el uso doméstico, pero no para beber, dice el viejo luchador por la tierra.
¿Y la gran presa Pujal-Coy y el conjunto represas que llevan años construyéndose para el beneficio de los agricultores de la región?, recuerda el ejidatario, quien de inmediato se autocontesta: con el adelanto del estiaje y las condiciones de abandono de decenas de años, un grupo de autoridades ejidales se han dirigido a las instancias para preguntar ¿dónde está el proyecto de presa Pujal-Coy del que tanto habló el ex gobernador Toranzo todo su sexenio, así como los estanques de agua y las obras hidráulicas prometidas que no se ven por ningún lado?
Como se ven las cosas la temporada de estiaje, según lo reconoce Jesús Medina Salazar, director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), empezó muy fuerte y se adelantó, provocando una serie de incendios que provocaron una gran pérdida de hectáreas, aunque los productores de caña y otros agricultores que riegan con agua del río Gallinas, sí han merecido las consideraciones que no se han tenido para otros ganaderos y agricultores de la Huasteca, especialmente los de la zona del Pujal-Coy y otras porciones de la Huasteca centro y sur.
Otros usuarios del agua, como los de la zona conurbada de San Luis capital y Soledad, también han debido manifestarse por la crisis financiera y técnico-administrativa que desde hace años arrastra Interapas, agravada durante el tiempo que lleva esta administración, aunque según el titular de la CEA debería privilegiarse el consumo humano y el riego agrícola.
Sin embargo, el otro proyecto tan publicitado y que nunca dio inicio, el de la planta tratadora del tanque Tenorio en Soledad, es hora que no se inicia como ha ocurrido con el cacareado proyecto del Mejoramiento Integral de Gestión, prácticamente abandonado.
El caso es que la temporada estiaje está en curso y los estragos ya se iniciaron. ¿Será que sólo con las movilizaciones, que se pretender regular o restringir por parte del Ejecutivo, la demanda de agua será atendida?





