• Bolivia: protestas y represión
  • “Guerra”, para controlar
  • Lazzeri: embajada tecnócrata

Julio Hernández López

Evo Morales, expresidente de Bolivia, señaló ayer, en el contexto de la intensa movilización social contra el gobierno del derechista Rodrigo Paz, la represión a las protestas y el abierto injerencismo estadunidense: “La DEA está operando acá. Hay una abierta intromisión del gobierno norteamericano (…) Israel, Estados Unidos y gobiernos de derecha como el de Milei están en abierta intromisión para acompañar y consolidar las privatizaciones en Bolivia (…) Para mí, el Plan Cóndor sigue vigente. Antes, era ejecutado por coroneles y generales de las fuerzas armadas de América Latina, pero ahora lo ejecutan los fiscales y jueces (de Estados Unidos). Usan la lucha contra el narcotráfico, que es un falso pretexto para el control geopolítico de América Latina”.

También planteó: “Si fuera yo Rodrigo Paz, públicamente convocaría a la COB (Central Obrera Boliviana), a todos los sectores sociales y a los partidos, incluido Evo Pueblo, (y diría) ‘me comprometo a no privatizar los servicios básicos, no voy a entregar el litio ni tierras raras a las trasnacionales, no privatizaré salud ni educación, no voy a cambiar la Constitución sin el pueblo, sin un referéndum’, y se bajaría la tensión” (entrevista en video: https://goo.su/4voJmV ).

En Bolivia, como en Cuba con la exigencia de que sea entregado Raúl Castro, como ha sucedido en otros países de Latinoamérica y ahora pretende hacerse en México, Washington pretende blandir una espada justiciera, utilizando de manera unilateral el tema del narcotráfico, con sustento en una legalidad a conveniencia del poder dominante para entrampar, desgastar y, de ser posible, controlar o sustituir a gobiernos progresistas.

La administración Trump extendió su beneplácito a la propuesta claudista de nuevo embajador: Roberto Lazzeri Montaño, quien se define en su cuenta de X como “Director General de Nacional Financiera y del Banco Nacional de Comercio Exterior. Economista por el CIDE”. Sin experiencia diplomática ni política, es un tecnócrata cuyas principales referencias son que ha formado parte de los equipos de trabajo, principalmente de Rogelio Ramírez de la O, y de Édgar Amador, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En uno de los momentos más delicados de la relación política con Estados Unidos durante muchas décadas, con un aparato de múltiples especializaciones ofensivas contra México, la apuesta de Palacio Nacional va marcadamente por el lado de la economía, el tratado comercial con Estados Unidos y las relaciones empresariales. Un perfil, el de Lazzeri Montaño, que apenas el pasado 14 de abril era anunciado en la página del gobierno mexicano como nuevo vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo, en la que cumpliría la función de “impulsar la integración productiva regional, el fortalecimiento de las capacidades industriales y una mayor participación de las pequeñas y medianas empresas en los entornos locales. Asimismo, promoverá el uso de recursos para desarrollar economías más competitivas y ambientalmente sostenibles”.

Ahora va a aprender diplomacia y política a Washington, en un momento sumamente complejo. El saliente Esteban Moctezuma Barragán, quien presidió durante casi quince años la Fundación Azteca, queda en espera de la prometida reasignación en otra área del gobierno federal.

Y, mientras ha renunciado a Morena el actor de futilidades, Sergio Mayer, cuya postulación a una diputación federal (en segunda ocasión) generó críticas fuertes en el partido guinda e incluso retórica defensiva, ahora doblegada por los hechos, desde algunos sitiales relevantes de tal organización, ¡hasta mañana, con similares pretensiones activas de algunos grupos morenistas de empujar postulaciones a cargos públicos bajo premisas de absoluto pragmatismo: ganar por ganar en las elecciones, aunque luego se pierda en lo subsiguiente!

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