Renata Terrazas*

Nuestra clase política no alcanza a entender la relevancia de observar las formas democráticas en su comportamiento público. Descuidarlas significa construir un mensaje de autoritarismo y falta de legitimidad que poco abonan a la construcción democrática de este país.

La pugna por salir en la foto y tener cinco minutos de gloria lleva a titulares de instituciones y representantes políticos a acaparar el espacio público, haciendo a un lado a otros actores. A nuestra mente llega, seguramente, la imagen del presidente de Estados Unidos en su reciente visita a Europa donde hace a un lado a un líder europeo, el Primer Ministro de Montenegro, para colocarse al frente de la foto. Sin embargo, algo muy similar lo observamos en México recientemente, cotidianamente.

Esta semana, después de varios meses de retraso, el Consejo Consultivo del Instituto de Transparencia, INAI, tomó protesta ante el Senado para comenzar a operar y ejercer sus importantes funciones. La figura del Consejo Consultivo de los órganos garantes de la transparencia son una parte central de la pasada reforma constitucional en la materia que busca abrir el espacio a la ciudadanía para participar en las decisiones alrededor de la garantía del derecho de acceso a la información. El objetivo principal es abrir a los institutos de transparencia a la ciudadanía, establecer un mecanismo de rendición de cuentas ante este consejo y permitirse incorporar sus observaciones para mejorar su gestión.

Es evidente que al centro de estos Consejos se encuentra el ciudadano y como tal debe leerse y actuar en concordancia. De manera desafortunada, lo que observamos en la toma de protesta es una clase de enanismo político donde en la foto para los medios, algunos comisionados del INAI e integrantes del Senado de la República aparecen al frente de la foto, dejando a las y los nuevos consejeros atrás, como si no importaran, como si fueran extras.

Esta acción refleja a la perfección que la forma es fondo. Nuestros funcionarios y representantes siguen sin entender que, ante todo, son servidores públicos y a quienes sirven es a la sociedad. No son el centro de lo público, son, o deberían ser, elementos para asegurar una construcción de lo público más amplia.

Al actuar de esta forma, de manera muy similar a lo que le fue tan criticado a Trump, reflejan su engrandecida percepción de importancia y su necesidad de demostrarlo a cada momento. Aun en espacios ciudadanos, ellas y ellos tienen que demostrar que son el centro.

Es lamentable que esto suceda en dos de las instituciones que deberían ser de las más representativas del país, el Senado y un organismo público autónomo. Para el caso específico del INAI, la reflexión debe ir hacia el replanteamiento de las formas en las que se ha vinculado con la sociedad y la necesidad de estrechar estos lazos que lo caracterizaron tiempo atrás.

El Consejo Consultivo representa una nueva oportunidad para un instituto que en sus últimos tres años como instituto nacional no construyó una relación cercana con la sociedad civil. Las bases sobre las que se construya esta nueva relación son relevantes, por ello, la forma es fondo.

A lo largo de los más de diez años de vida del INAI –que anteriormente se llamara IFAI–, este instituto se caracterizó por construir codo a codo con la sociedad civil. No siempre de acuerdo, no siempre sin críticas, pero la madurez de las y los integrantes del pleno del INAI tendió a reflejarse en la consolidación de una relación cercana y colaborativa que ha permeado favorablemente en la consolidación de la transparencia.

En el actual contexto de falta de legitimidad institucional y de regresiones autoritarias, el papel que juegan instituciones del calado del INAI debe ser ejemplo de cercanía, apertura y fomento a la participación. Ponerse al frente de la foto, sacar a la sociedad civil en la foto cuando se firman acuerdos con ella y realizar eventos como el de justicia abierta sin incluir a la sociedad civil, sólo contribuyen a la falta de legitimidad y el alejamiento de una sociedad ávida de participar.

La forma es fondo porque reflejan el lugar desde el cual las instituciones y las personas que las dirigen se sitúan. Hoy es fundamental que nuestras instituciones pongan al ciudadano al centro, que lo pongan al frente; y que si abren espacios de participación es porque existe un respeto mutuo desde el cual se basa una relación de construcción, no de simulación.

El INAI debe ser líder en la construcción de espacios de participación, lo ha sido en el tema de gobierno abierto en lo local, debe serlo en su Consejo Consultivo. La invitación es a las y los comisionados de este instituto, para incluir a la ciudadanía, no sólo en la foto sino en la toma de decisiones; para incluirla aún cuando senadores, gobernadores u otros funcionarios los quieran hacer a un lado.

* Investigadora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación

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