Carlos López Torres
Aunque mucho se ha dicho sobre el combate al abigeato en la entidad, y hasta mesas de trabajo se han llevado a cabo con los ganaderos de la región Huasteca, lo cierto es que las denuncias hechas por las decenas de afectados no han dado prácticamente los resultados que se esperaban, después de la reunión con el procurador del Estado, al decir del presidente de la Unión Ganadera Regional con sede en Valles.
Y es que al parecer las bandas no sólo están bien organizadas, sino que el desempeño policiaco deja mucho que desear, pues los agentes de las diversas corporaciones están más atentos a obtener la clásica mordida que en cumplir a cabalidad el desempeño asignado.
Ahí está el caso de los polis estatales comisionados en San Vicente Tancuayalab, denunciados por ganaderos, comerciantes e infinidad de personas que se han visto obligadas a “caerse con la aportación para el cafecito”, sólo porque a los guardianes del orden les parece ver “moros con tranchete” en cualquier ciudadano, nos cuenta un afectado que al exhibir toda la documentación en regla solicitada por el agente, se llevó la sorpresa de su vida cuando el servidor público le preguntó: a ver, ¿traes botiquín de primeros auxilios para casos de accidente?, pues esa es una infracción muy grave, le comentó, aunque el poli nunca atinó a señalarme en dónde se establecía eso, nos cuenta el afectado.
Otros que ya no soportan las arbitrariedades del acaparador de tierras y comerciante de ganado de Tamuín, Alfonso Gutiérrez, son los habitantes del abandonado Centro de Población Pujal-Coy, quienes denuncian vía telefónica que el empresario de Praderas de la Huasteca ha llenado la orilla de las tierras de su propiedad que colindan con el destrozado camino del poblado, con una pestilente sustancia que es una mezcla de tierra con sangre de vaca y otros componentes, que solicitan los ejidatarios y pobladores se analice por parte de la Segam, la Secretaría de Salud del estado y la presidencia municipal, toda vez que el hedor de esa mezcla ha invadido todo el poblado.
Por supuesto, los primeros afectados han sido los niños de la escuela cercana a la propiedad contaminadora, quienes han enfermado del estómago en gran número, al grado de que ya se piensa cerrar la escuela.
Como el propietario no atiende los reclamos de los pobladores, ni siquiera ha dado la cara, estos han pensado en bloquear la carretera Tamuín-Ebano como medida desesperada ante las autoridades que permiten tales arbitrariedades; por lo pronto ayer impidieron el paso a los camiones que iban a tirar el material del que se quejan.
Finalmente, los organizadores del primer encuentro Medicina de la montaña. El llamado del caracol, evento que reunió a practicantes de la medicina tradicional indígena de varias entidades en el municipio de Xilitla, denuncian otro incumplimiento más del alcalde de esa demarcación, Javier Pacheco Sánchez, quien dejó plantados con la comida que les había prometido a los participantes en dicho encuentro, aunque dicen, se gastó una millonada para el evento Señorita Turismo y no se le despegó al titular de la Secretaría de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, quien en su reciente visita se comprometió a invertir en la restauración del templo de Xilitla. Ojalá y Pacheco Sánchez no maneje ni un centavo de ese dinero, porque lo malgasta, dicen los habitantes que padecen el mal gobierno del alcalde panista.





