Luis Ricardo Guerrero Romero
…de todos modos la próxima semana ya pensaba en ingresar a su nueva vida Julieta, la veinteañera no tenía otras opciones salvo el seguir a expensas de la vida con la abuela. El ayudar a las labores del hogar, ir en busca de los medicamentos, cantar con ella, comer alrededor de aquella mesa antigua, ya obsoleta para las familias actuales. Julieta no tenía otra forma de ver el mundo sino a través de los anteojos de su abuela que es más bien su madre, que es más bien su centinela.
A los 70 años aún se puede hacer muchas cosas, entre de ellas el crear contenido en tik tok al lado de su nieta, aunque el contenido sea algo peculiar. Por ejemplo, grabarse juntas, aunque la abuela no esté consciente y sólo aparezca con letargo en los videos, mientras que Julieta le restira los labios para que se note que ésta sonríe. La nieta, además, tuvo otros propósitos como los de ser novia o más bien amante de su pareja sentimental. Lo malo de las relaciones de amoríos que Julieta tiene es que los invita a la casa de la abuela a copular al lado del cuerpo en reposo de su abuela; no sabe qué tipo de filia o patología tenga la nieta y sólo se conoce que no nos parece correcto.
Algunos días la abuela se despertaba mientras la pareja enferma ejercía actividad físico-vigorosa, pero Julieta le asegura a la septuagenaria que aquello era parte de sus sueños. La abuela sabía la mentira, pero también sabía que el reclamar era un preámbulo de quedarse sola. La letargia no era clínica, sino sentimental.
Según lo revisado en los renglones anteriores hay un problema más complejo que la letargia, hablamos de la última soledad. El personaje de la abuela se podría inventar un padecimiento para que su nieta no se vaya, al mismo tiempo soportar la vida licenciosa de su nieta. Pero el caso no es averiguar la vida de los personajes, sino del porqué de la palabra letargia, la cual es una suma de: Ληθη olvido; y αρχια, reposo. Tales voces, lete y arquia, respectivamente, en su unión se describe como aquel periodo de salud en donde la persona que lo padece ya sea por un accidente, ya sea por modorra, suspende el sentido y la facultad de ánimo.
Se acercan tiempos difíciles, de letargo, de letargo sentimental producto de la hiperinformación de las figuraciones negativas que el ser digital asume.




