Luis Ricardo Guerrero Romero
Es poco importante el siguiente problema, sobre todo cuando no se entienden las cosas. El youtubero sacó otro video más, esta vez con una temática de las drogas no químicas, algo de hongos, algo de efectos adversos cuando se comen plantas que no son comestibles. Con la justificación de llevar a cabo un experimento raro en la región de Latvia. Es curioso verlo, con su cámara, sus lentes y su habitual incróspita manera de afrontar la vida. A veces, no importa cómo, o cuál estrategia se emplee, lo que importa es tener una voluntad y unas ganas de hacerlo.
Ser un youtuber no es tarea fácil, hay que empeñar el alma y unas cuantas pertenencias para tener ese celular que ayuda tanto al trabajo extenuante, ese es otro problema. Sin embargo, el problema mayúsculo para una persona como él, es sin duda su afición por tejer correas para perros cada que se siente algo depresivo. Llegó a tener cerca de 421 correas de perros sin siquiera tener un perro al lado de su vida. Un grito emergió de las tripas del freeelance, sus padres lo obligaron a ponerse a trabajar de verdad, y le quitaron su celular y computadora, al parecer éste, comenzaría a hacer un verdadero trabajador.
Trágico es aquel episodio de la vida del youtuber del cual se narró renglones arriba, y es que, en cierta manera, el que hoy existan otras variedades de trabajos virtuales es otro problema; para los padres o camaradas que rodean al pesudo emprendedor, para las parejas sentimentales que desean tener una estabilidad, para los del otro lado de la pantalla, que son seguidores ávidos de información que se van transfigurando en “informatas” (autómatas del yugo del internet).
Así, llegamos a pensar que ya está entre nosotros otro problema. La voz problema es de origen helénico, producto de la unión de las palabras: pro, y bal-lo (προ y βαλλω) (delante y lanzar), lo cual se describe como aquella cuestión que se lanza, se propone a los demás con la finalidad de discusión y se pretende resolver. ¿Será entonces un problema el que un grupo de ciudadanos deseen ser freelancer, que son tan libres que ni siquiera un adjetivo en nuestro idioma pueden adoptar? Digo, en otra época, a este tipo de personas les llamaban con otra palabra. La actividad sigue siendo igual, no hacer nada, sólo estar frente una pantalla.




