- Que reconozca a Guaidó
- Este jueves, GN en San Lázaro
- Pago de favores al PES
Julio Hernández López
No es poca cosa que el vicepresidente de Estados Unidos conmine al gobierno mexicano, junto con el de Uruguay y otros del Caribe, a “unirse” al frente de países que “aman la libertad” y, en consecuencia con ese lineamiento trazado desde Washington, reconozca a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. En la lucha de este país sudamericano “por la libertad”, dijo Mike Pence, “no puede haber testigos inactivos”.
Las palabras del vicepresidente Pence corresponden a la fase que se pretende sea final en el ataque al gobierno de Nicolás Maduro. Además de la retención de fondos bancarios en el extranjero, a la administración bolivariana se le pretende despojar de los activos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S. A., como parte de una de las piezas de la pinza de estrangulamiento: asfixia económica, que agudice el desabasto y las complicaciones operativas en ese país, y el amago de una invasión armada que el Grupo de Lima ayer descartó, pero que la Casa Blanca y el Pentágono mantienen en su lista de opciones.
La injerencia abierta y determinante de Estados Unidos en el caso venezolano trata de realinear a sus intereses los últimos intentos de establecer políticas de beneficio popular, y no cupular, que se han dado en Sudamérica. Denunciar esa injerencia y resistir a las pretensiones golpistas estadunidenses no significa de manera automática un apoyo a Maduro ni anula el derecho al análisis crítico de lo que ha hecho el sucesor de Hugo Chávez. Pero resultaría de una enorme ceguera histórica dejarse llevar por la histeria mediática, inducida y selectiva, y por las falsamente épicas convocatorias a cruzadas “por la libertad”.
Hace bien el presidente López Obrador, es decir, el gobierno de México, en mantener una postura contraria al intervencionismo, a pesar de las advertencias y amagos de la cúpula estadunidense. México no convalidó las decisiones tomadas ayer por el mencionado Grupo de Lima y mantiene su postura de mediar en el conflicto. Ayer, en una entrevista radiofónica, el senador Martí Batres recordó, ante una pregunta sobre el “honroso aislamiento” en el que podría ir quedando México ante la evolución del caso Venezuela, que nuestro país ha mantenido una postura diplomática honorable y respetada, a pesar de los avatares del momento.
Ya con una mayoría calificada a su disposición, Morena y sus aliados programan para este jueves la votación plenaria en la cámara de diputados que habrá de cerrar la etapa legislativa federal creadora de la Guardia Nacional. Luego de esta votación, que buscan sea por unanimidad, como acaba de suceder en el Senado, la iniciativa de reformas constitucionales pasará a los congresos estatales, cuya mitad más uno deberá autorizar tales cambios para que se inserten en la Constitución federal.
Hugo Eric Flores Cervantes preside el comité nacional de un partido sin registro oficial, el de Encuentro Social (PES), que en 2018 fue en coalición con Morena en las elecciones presidenciales y en las de algunos estados, entre ellos Morelos, donde esa organización de explícita influencia cristiana propuso originalmente al exfutbolista profesional Cuauhtémoc Blanco como candidato a suplir al perredista Graco Ramírez.
A pesar de que, como se ha dicho, el PES no obtuvo el mínimo de votación que le permitiera mantener su registro oficial como partido, ha gozado de prerrogativas extraordinarias: en las cámaras de diputados y de senadores se le ha permitido sostener sendas “fracciones parlamentarias” que significan dinero y prestaciones varias; el propio dirigente, Flores Cervantes, fue nombrado delegado del gobierno federal en Morelos (donde acaba de cumplir el encargo de sacar adelante el “ejercicio participativo” a favor de la operación de la termoeléctrica de Huexca y del Proyecto Integral Morelos en general) y, ahora, un magistrado del tribunal electoral federal (que forma parte del poder judicial federal, cada vez más amable y acomedido con el poder ejecutivo federal) ha propuesto que se le devuelva el registro al multicitado PES.
El argumento del magistrado electoral Felipe de la Mata es un traje a la medida: como parte de los acuerdos tenidos con Morena y en el contexto del arrastre electoral de Andrés Manuel López Obrador, el Partido Encuentro Social se quedó con 56 diputaciones federales y ocho senadurías. Cierto es que consiguió por sí mismo el tres por ciento de la votación nacional, como establece la normatividad electoral para conservar el registro. Pero… consiguió más diputaciones y senadurías que otros partidos que no perdieron su registro (como PT, PRD, PVEM y MC), así que el generoso criterio interpretativo del magistrado De la Mata propone que se le devuelva al PES el registro. En política, los favores se pagan. Y Hugo Eric Flores ha recibido pagos políticos de Felipe Calderón, a quien apoyó desde que el ahora superdelegado federal participaba en la agrupación religiosa Casa sobre la roca; del Partido Acción Nacional, que lo postuló para suplente de una senaduría y del Revolucionario Institucional, que lo hizo suplente de diputado federal. Desde la elección de 2018 es aliado de Morena y AMLO y, ahora, pelea a tambor batiente contra la “izquierda radical” que es “conservadora”, en el caso de la termoeléctrica de Huexca, Morelos.
Astillas: El excandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, ocupará el cargo de director no ejecutivo independiente en el Consejo de Administración de HSBC Holding, un vertiente del banco británico con sucursales en México. Ganará el equivalente a 229 mil pesos al mes, más del doble del salario que se asignó el máximo ganador de los comicios de 2018… Y, mientras México vuelve a su realidad histórica de clasismo, racismo y discriminación, luego del ensueño de Yalitza Aparicio en los Óscar, ¡hasta mañana!




