Luis Ricardo Guerrero Romero

Con seguridad todo surgió cuando Xavier mezcló esas dos bebidas, sustancias, elíxir, pócimas, tragos, en fin, esas dos cosas. Puesto que acto seguido las conversaciones se tornaron a punto de charlas lógicas mal vistas por el pueblo domesticado. Xavier argüía la contundente razón del maestro: Thomas Szasz —perteneciente a la corriente antipsiquiátrica y las enfermedades mentales tanto como la locura y mitos creados por los hombres—; quien apuntase: “si hablas con dios estarás orando, si dios te habla, tienes esquizofrenia”.

Así que, las pláticas se tornaron bi-visonales, una suerte de taumatropo. Asumiendo que, toda eventualidad histórica tendrá otra o más de una visión, es la resistencia de la retina histórica. Tanto Xavier como todos aquellos que no son él escuchaban que todo tiene una bifurcación, la vida seguía el decurso mágico e inasible, tangible, aunque nada manipulable. Todo es una ilusión, o más bien un mecanismo, una función más del cerebro que es capaz de crear dioses tanto como de ordenar al organismo que deshaga un alimento nutritivo y lo inservible llegué a la putrefacción. Como cualquier cadáver, como cualquier historia, como cualquier yo. Taumatropo de mis decisiones.

Xavier, cuyo nombre significa: “otro nuevo lugar”, tuvo que lidiar con la realidad inherente de todos: la ilusión que sólo está en la mente. Todo aquel que haya elaborado o fabricado un taumatropo sabe bien a qué me refiero. Desde 1824 John Ayrton Paris, en Inglaterra fabricó un taumatropo para demostrar la persistencia de la retina. De tal artificio mental emergieron el: zootropo tanto como el praxinoscopio (predecesores del cine).

La madre de la magia, de la prestidigitación, del engañar a la vista propiamente con alevosía se llama taumatropo. Nos llevaría más páginas explicar tal experimento óptico por lo que mejor empezaremos por dejar atrás a Xavier y su vida e iniciaremos con la divagación de la palabra taumatropo.a

Este sustantivo, poco empleado proviene de la lengua helénica antigua, donde palabras como: ταυμαζω: quedar admirado, extrañarse; ταυμασιος: asombroso, sorprendente, extraño. De tal modo que un taumatropo es un artefacto o herramienta que, a la vista, al antojo, sorprende. Es el ejercicio de movimientos constantes y súbitos lo que genera un remolino de ilusión. Un taumatropo es aceleración de imágenes, la otra cara de la moneda que se complementa con su otro par. Me atrevo a decir que, una sana relación social es ejemplo de un taumatropo, debido a que, en el devenir de la vida, el uno y el otro se complementan y en su integración son sorprendentes. La mezcla es rica, hay que saber aprovecharla.

l.ricardogromero@gmail.com

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