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El tapado se destapa

A Jesús Espinoza Díaz de León, por la
próxima aparición de su humo blanco.

 

A dolfo Ruiz Cortines inició su periodo como presidente de la República el primero de diciembre de 1952. Su ascenso a la cumbre del poder político mexicano se había dado de una manera cautelosa -como él mismo-, sin las grandes muestras del boato y lambisconería oficiales que eran inherentes a cualquier posible candidato a la presidencia. Prudencia y discreción.

Antes de su postulación como candidato a la presidencia nadie había puesto atención en la persona del adusto e institucional secretario de Gobernación de Miguel Alemán Valdés; Fernando Casas Alemán, regente de la Ciudad de México era el centro de atención de reflectores. Favorito de Alemán, su tutela le había favorecido en el tránsito por diversos escaños políticos.

Inmediatos los días de la elección del sucesor presidencial, el sexagenario secretario de Gobernación en cifrada charla caminera con el ex gobernador de Nayarit, Gilberto Flores Muñoz, le habla de la importancia de la banda tricolor que lleva implícita la tenencia de la patria en las manos; en el pecho. A la cosa ésa nos entendemos Pollo, a la cosa ésa le vamos a entrar.

Sabedor de su seguro triunfo sobre Efraín González Luna, Vicente Lombardo Toledano, y Miguel Henríquez Guzmán, los otros candidatos, lanzó un certero dardo que hizo diana en la inteligencia del nayarita. Nada tan delicado y tan grave, nada tan preocupante como asegurar la comida del mexicano. Si hay algo que prever, desde ahora tómalo en cuenta, Pollo. Al buen entendedor pocas palabras.

Pocos miembros del gabinete fueron cercanos al presidente Ruiz Cortines, como su secretario de Agricultura; común fue durante ese sexenio escuchar loas a los aciertos de quien había sido su coordinador de campaña. Inteligente, pero embelesado por los mimos presidenciales, supo esperar con paciencia el momento de su elección como sucesor. La agricultura floreció a la par de la imagen del secretario. Queremos que vayas a todas esas cosas. El éxito da prestigio y personalidad. Es conveniente que te vean.

Pollo, dicen por ahí que muchos militares te visitan en Agricultura. Sobre todo, dicen que son muchos los jefes del Ejército que van a saludarte. Está bien que los recibas y los atiendas. Pero a ésos, Pollo, a los jefes con discreción. En casa y temprano, muy temprano. Avenida Palmas 1535, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México; hasta ahí los corifeos.

Próximo el momento de la sucesión, una reunión de acuerdo entre presidente y secretario fue el indicador de cánter; bandera amarilla sobre los starters. La llamada presidencial a Antonio Carrillo Flores, secretario de Hacienda, tuvo motivo preciso: Ahora que este Pollo está presente, lo mandamos llamar para esto: para suplicarle que a la mayor brevedad posible, si se puede en esta misma semana, haga lo necesario para que todos los documentos y papeles de la secretaría de Agricultura queden limpios. Ya se viene la política y este Pollo tiene que estar limpio, que sabemos, por lo demás, que lo está. Pero vea con interés el asunto que le pedimos. Sin demora, por favor. ¿Es todo señor presidente? Es todo.

Más tarde, en el restaurante Normandie. Tú eres, hermano, te felicito. Tú eres. –El hecho que el presidente quiera mis papeles limpios no significa nada. –Claro que sí. No le des más vueltas, tú eres. Júbilo ante la elección del sucesor.

Lenguaje críptico en palacio nacional; el elector interrogaba al secretario de Economía. De quien más se habla es de Gilberto Flores Muñoz. Haría una campaña alegre y este pueblo necesita alegría. –Los negocios de la República no son alegres. –También se habla mucho de Ángel Carvajal. –Ya seríamos demasiados veracruzanos. Sucesión de nombres y actitudes. –Mi amigo, ¿se ha fijado que López Mateos es el único que no tiene grupo?

Hábilmente fue plasmado por el caricaturista Abel Quezada, el desapercibido secretario del Trabajo, otrora partidario de Vasconcelos: El tapado fuma Elegantes. Eran finalmente Delicados; comprensión al vuelo.

La práctica común durante el paso más difícil para un gobernante, como Miguel Alemán llamó a la elección del sucesor, fue llevada al más alto refinamiento por Ruiz Cortines. Con una genialidad magistral supo provocar enfrentamientos entre los miembros de su gabinete; amante de las metáforas y los retruécanos del lenguaje, logró que las atenciones masivas se centraran en aquellos a los que hizo creer que eran, pero que nunca llegarían a serlo; fueron.

Flores Muñoz entrevistado por Julio Scherer en 1976, definió el proceso. En su tiempo no hubo más pontífice que Ruiz Cortines, ni más iglesia que la suya. Ofició a solas y resolvió a solas. En definitiva nadie supo por qué fue el licenciado Adolfo López Mateos, como en definitiva nadie supo tampoco por qué no fue el doctor Morones Prieto. Lenguajes ininteligibles que sólo observa y analiza el gran elector.

Es lugar común y recurrente que politólogos y aficionados citen irreflexivamente y hasta la saciedad, la frase que Mario Vargas Llosa pronunciara a fines de agosto de 1990. Citada según el legítimo saber y entender de quien la profiere, ha acabado resumida como México es la dictadura perfecta; pasando por alto la puntual precisión: La dictadura perfecta no es la Cuba de Fidel Castro: es México, porque es una dictadura de tal modo camuflada que llega a parecer que no lo es, pero que de hecho tiene, si uno escarba, todas las características de una dictadura.

Difícil es anteponer -y ganar adeptos, aún por medio de la reflexión-, una opinión contraria a la del Nobel de Literatura; sin embargo es lícito suponer e incluso afirmar, que la frase fue estructurada con la precisión que sólo otorgan la experiencia de la pluma y la fluidez de las ideas. Nada más acertado que una frase que hace alusión a un sistema que se regodeaba de haber triunfado luego de lograr desterrar a una dictadura. Lucha por oposición de iguales.

Me aventuro a considerar, sin embargo, que el término dictadura no aplicaba a los gobiernos emanados del partido de estado que era y es el PRI. Consideremos que las dictaduras se imponen a partir de un nombramiento otorgado sobre un personaje en un estado de emergencia; o bien, se da a partir de un empoderamiento personal por la fuerza, normalmente a partir del respaldo de un grupo militar. El modelo de la dictadura romana, en la que tiene su origen el término, no aplica para el caso mexicano, considerando las limitantes que regulaban al ente dictatorial. Para el caso de las dictaduras latinoamericanas, las que tomó como modelo el escritor peruano, consideremos la ausencia del aparato ideológico y la búsqueda del control total de las masas. Agreguemos la proscripción de cualquier forma de ideología opuesta al régimen.

En mi opinión, el término más adecuado es el de la monarquía, absoluta o regulada, pero finalmente monarquía. Apuntalo la opinión en el pretendido origen divino de los monarcas; para el caso mexicano, es un ente emanado de un proceso bélico e ideológico llevado a nivel de divinidad por la historiografía oficial producida por el aparato oficial. Hábil manejo de la teoría del origen divino.

La permanencia de quien detenta el poder temporal no radicará de manera vitalicia en él, no obstante, es el partido quien ha prolongado ese poder de una forma vitalicia -transexenal- a partir de la elección directa de sus sucesores. De manera similar al papado, que de jure y de facto es una monarquía -y que aún en la actualidad es una corte-, la elección del sucesor se dará de una manera hermética y misteriosa; negada en totalidad al común de los seres que en él reconocen la autoridad divina. El extra omnes con el que inicia un cónclave, es equiparable al momento en que el presidente analiza los perfiles de sus posibles sucesores; un fuera todos, que implica la incapacidad de los aspirantes a la sucesión para influir en el designio del elegido. Un largo proceso entre el análisis y la salida del humo blanco.

No es gratuito que el término de el tapado, sea sólo aplicado al candidato del PRI; es el organismo político que más ha sabido adecuarse a las costumbres de una monarquía vertical, en la que sólo el que detenta el poder máximo es el que tiene el poder de decisión.

Curiosamente, si nos atuviéramos a suponer la existencia de un colegio cardenalicio en los procesos de elección de un candidato, encontraríamos que mientras en la corte vaticana se ha establecido un límite de edad, en el aparato mexicano se busca a aquellos que llevan una trayectoria longeva dentro del mismo. Tenebrosos y corruptos maestros en la política para quienes las antesalas y secretos del poder -o de cualquier ministerio- están en su haber cotidiano. Dinosaurios en el argot común.

El proceso electoral para la elección del candidato del PRI en San Luis Potosí está en la total efervescencia. Infinidad de nombres habían sido manejados en un inicio; las aspiraciones estaban abiertas a todos. Común era la búsqueda de méritos o deméritos en aquellos en quienes se veía el mínimo dejo de posibilidad. Hoy sólo son once; o cuatro.

Con toda seguridad es posible afirmar que de manera colectiva, o in pectore, el favorecido ya ha sido enterado de su elección; la prudencia y el mandato le obligan a callar por el momento. Silencio extendido a quienes pretendieron competir con él para el nombramiento.

La interrogante permanente será, sin embargo, quién actuó como elector. Interrogante que será mantenida hasta que alguna escisión se manifieste; en ese momento se descorrerá el velo y se conocerá el proceso que medió para la elección del personaje. Si bien, aunque a diferencia de otros partidos, el PRI en su intento por recuperar y permanecer en el poder, ha sabido someter y recompensar inconformidades, no se tiene la garantía de una secrecía total.

Los lenguajes en la política mexicana son precisos: un presidente de la República que visita la entidad el día de la elección del candidato a gobernador; un presidente que se hará acompañar de un gobernador al que se necesita mostrar alejado de un proceso en el que poco tuvo que ver; figura ausente. Un líder nacional del PRI que mostrará un candidato de unidad respaldado por los otrora aspirantes. Hermetismo hasta el momento; silencio como regla. Disciplina apegada a las formas de antaño; el mismo PRI de siempre.

¿El tapado que levantó brazos enemigos nos educa? ¿El tapado se conduce entre Pinos y rotativas? ¿El tapado recuerda una Victoria? ¿El tapado legislaba con turbantes? ¿El tapado es un desarraigado de altos vuelo? ¿Es tapado por un quepí? No lo sabemos; tapado finalmente que en breve se destapa. La gracia divina sobre el elegido; Tabor y Calvario.

#RescatemosPuebla151