Ignacio Betancourt
El tiempo actual obliga a la confrontación con los depredadores, en esta época la indiferencia además de volverse encubierta forma de complicidad constituye una especie de suicidio ciudadano que sólo fortalece la impunidad de los delincuentes y delincuentas que hoy gobiernan en casi todos los órdenes de la sociedad. De ahí la proliferación de hombres y mujeres autoritarios, militares sin uniforme que sólo conciben la legalidad y el orden como la defensa a ultranza de sus propios intereses. La ley soy yo, el orden soy yo, sólo hay una razón (que es la mía) y quien no esté de acuerdo no es un buen mexicano, así que ya lo saben, solamente los buenos mexicanos tienen derecho a existir, de eso nos encargamos los funcionarios (y los grandes empresarios), que para ello tenemos soldados y policías, leyes y tribunales, todo a nuestro servicio por el bien de las mayorías.
Cuando en el último tercio del año de 2014 la Secretaría de Cultura decidió eliminar el Centro Cultural Mariano Jiménez, un grupo de artistas y académicos independientes impidió el atropello; luego de un intenso tiempo de lucha contra tamaña arbitrariedad, finalmente en la Subsecretaría General de Gobierno se llegó a un acuerdo entre los ciudadanos del Colectivo de Colectivos y los burócratas de la Secult, el mismo acuerdo que actualmente intenta desconocer Armando Herrera utilizando a un sujeto de nombre Alfredo Narváez Ochoa, quien bajo el pretexto de haber sido nombrado “encargado” del Centro Cultural, las últimas semanas se ha dedicado a realizar atrocidades en el Centro ignorando los compromisos firmados por las autoridades culturales del estado con el Colectivo de Colectivos, incluido el propio secretario Armando Herrera, la directora general de Organismos, Eunice Sandoval; el director de Gestión y Seguimiento, Arturo Gómez y el director administrativo, Alejandro Rodríguez.
En seguida una breve enumeración de las agresiones que la Secretaría de Cultura le permite a su golpeador Narváez Ochoa: el 29 de marzo el empleado de Armando Herrera, desmontó sin avisar a nadie e ignorando todos los documentos firmados por la Secult (reconociendo y validando la existencia y el funcionamiento de la Comisión Mixta) la muestra plástica del Colectivo Iyari que se exhibía en una de las salas del Mariano Jiménez; cuando se le preguntó el motivo de su agresión, incapaz de justificar el atropello simplemente tomó su celular (con el que graba disimuladamente todo tipo de conversaciones) y llamó a la policía municipal. A la llegada de los uniformados estos se percataron de lo insólito de su presencia en un centro cultural y de inmediato procedieron a retirarse, mejor ellos sintieron pena por irrumpir en el Centro al que el cabo Narváez los había llamado intentando hacerlos cómplices de su agresión. Aunque en ese momento se encontraba en el Centro el director de Gestión y Seguimiento de la Secult fue incapaz de pedir explicación alguna por lo ocurrido ¿estaba aprobando el atropello?
A pesar de que en la minuta del primero de diciembre de 2015 la Secult y los colectivos acordaron: “Ambas partes elaborarán de manera recíproca los lineamientos con que operará el Centro Cultural Mariano Jiménez, por lo cual se intercambiarán las propuestas para su revisión en la próxima reunión”. De manera unilateral el supuesto “encargado” elaboró unos lineamientos sólo sustentados en su personal impunidad. Cuando Narváez aparece por el Centro se dedica a destruir o desaparecer toda la publicidad de los colectivos, lonas y copias de los documentos firmados por la Secretaría donde se demuestra que los eventos que en el Centro se realizan los decide la Comisión Mixta y no ningún provocador, así sea enviado por la propia Secult. Los colectivos denuncian que desde hace algunos días el señor Narváez ha convertido el Centro en un gigantesco basurero, ignorando que al lugar llegan niños y ancianos que participan en diversas actividades.
Pese a los oficios que el Colectivo de Colectivos ha entregado recientemente a Armando Herrera pidiendo una explicación a tan abusivo desconocimiento de lo pactado y a la permisividad para el provocador, el secretario de Cultura en el estado se mantiene sordo, ciego y mudo ante las agresiones que más que permitir pareciera propiciar, ignorando el documento formalizado en la Secretaría de Gobierno del Estado el 22 de octubre de 2014 y firmada por el secretario de Cultura de ese entonces, el secretario particular del secretario de Gobierno, un representante de los colectivos y otros dos representantes de la Secult; el compromiso acordado dice en su punto dos: “Convienen las partes aquí firmantes en formar un comité integrado por tres personas del Colectivo de colectivos y tres personas de la Secretaría de Cultura, mismo que funcionará con la finalidad de analizar las actividades del Centro y encontrar las mejores soluciones en beneficio de usuarios y comunidad en general. Luego en el punto cinco del mismo documento se añade: “Ambas partes acuerdan que sólo para el caso de que no haya acuerdos recurrirán a la Subsecretaría de Gobernación del Gobierno del Estado con la finalidad de establecer una mesa conciliadora. Sin embargo, todos esos compromisos pretende desconocerlos Narváez e ignorando cualquier antecedente hace y deshace ante la indiferencia y la complicidad de la Secult. ¿En la minuta del 15 de enero de 2016 los representantes de la actual secretaría y los de los colectivos, acordaron que: Al nuevo encargado se le informará por escrito, con copia para el Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez, de las actividades que realiza el Colectivo de Colectivos en el Centro Cultural y de las reuniones que la Comisión Mixta realiza periódicamente para acordar programación y funcionamiento del Centro. ¿Cuál deberá ser el proceder ciudadano frente a tanto cinismo?
Del poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig (1875-1910) van algunos fragmentos de su poema ¡Arriba!, publicado en Montevideo en 1898: (…)¡Y bien! ¡Oh pueblo! hay fieras en tu seno/ que visten galas de fársica idea,/ como hay flores que esconden el veneno,/ como se encuentra lodo que chispea;/ son esos que tú aplaudes los primeros,/ ¡Ay! los que vivirán de tus despojos,/ Son los oscuros cuervos agoreros/ los mismos que te arrancarán los ojos.// (…) ¡Poetas de mi tierra, en esta hora,/ en esta horrenda hora de tormento,/ dejad que vuestra lira atronadora/ la pulse el rayo y la remonte el viento./ La inspiración del cráter ¡oh! cantores,/ es la que el cóndor majestuoso escucha;/ el hombre pide arrullo en sus amores,/ y rugidos de león desea en la lucha./ Que cada nota un anatema sea/ contra los falsos ídolos del vicio/ fabricados del cieno que se crea/ en el bajo que ciñe el precipicio./ Proclamad la virtud más luminosa/ si más negra es la noche en que se enseña,/ la virtud cuando cae es más hermosa/ como el torrente cuando se despeña.// (…) Calle la lira avergonzada, calle,/ que en el momento en que la ley sucumba/ cada hombre será un volcán que estalle;/ un luchador saldrá de cada tumba./ De las gradas del mundo, las naciones/ han de arrojar laureles a los bravos/ que antes quieren pasar por fieros leones/ y no ser despreciados como esclavos.




